CIUDAD DE MÉXICO.- El gas natural está adquiriendo un papel cada vez más estratégico en la agenda energética de México. Su importancia no se limita al suministro de combustible: también está vinculada con la generación eléctrica, la actividad industrial, el desarrollo de nuevas regiones productivas y la necesidad de contar con una infraestructura energética más sólida y confiable.
En un país con una demanda energética creciente, fortalecer la red de transporte y distribución de gas natural permite ampliar la capacidad para llevar este energético hacia las zonas donde se concentra la actividad industrial y la generación de electricidad.
Por ello, la expansión y modernización de la infraestructura de gasoductos se ha convertido en un componente relevante de la planeación energética nacional, particularmente en regiones del centro y sur del país que requieren mayor capacidad de suministro para acompañar su desarrollo.
Una red que busca crecer con las necesidades del país
Como parte del Plan Quinquenal de Expansión del SISTRANGAS 2025–2029, la Secretaría de Energía y el CENAGAS contemplan cinco proyectos de transporte, interconexión y rehabilitación orientados a fortalecer la capacidad del sistema nacional, mejorar la confiabilidad del suministro y atender la creciente demanda energética.
Entre las principales obras destacan:
Interconexión Ramones Fase II Sur: prevista para 2026, permitirá integrar distintos sistemas de transporte de gas y reforzar la seguridad operativa de la red nacional.
Interconexión Cosoleacaque–Puerta al Sureste: contemplada dentro de las obras que fortalecerán la conexión y el suministro hacia la región sur-sureste.
Gasoducto Arco–Tula: infraestructura orientada a mejorar la conexión y el suministro de gas hacia zonas estratégicas del centro del país.
Gasoducto Coatzacoalcos II: previsto para entrar en operación en 2028, tendrá como objetivo atender el desarrollo industrial del sur de Veracruz y la demanda de Pemex.
Rehabilitación de la estación M3: permitirá mejorar la precisión, el control y la confiabilidad del flujo de gas dentro del sistema.
Más infraestructura para la industria y la generación eléctrica
La relevancia de estos proyectos va más allá de ampliar kilómetros de gasoductos. Una red con mayor capacidad e interconexión puede contribuir a llevar gas natural a zonas industriales, centrales de generación eléctrica y regiones con nuevas necesidades de suministro.
Esto adquiere especial importancia en un escenario en el que México necesita contar con energía suficiente y confiable para impulsar inversiones, fortalecer sus cadenas productivas y acompañar el crecimiento de sectores estratégicos.
El gas natural también tiene un papel importante como respaldo para la generación eléctrica, particularmente por la capacidad de las centrales de ciclo combinado para responder a variaciones en la demanda y complementar otras fuentes de generación.
El centro y sur del país toman relevancia
Uno de los aspectos más importantes de esta expansión es el fortalecimiento de la infraestructura en regiones estratégicas del centro y sur-sureste de México.
La conexión entre diferentes sistemas de transporte permite mejorar la flexibilidad de la red y ampliar las alternativas para llevar el energético hacia donde se necesita. Esto puede convertirse en un factor relevante para atraer y consolidar actividad industrial en regiones que buscan aprovechar nuevas oportunidades de inversión y desarrollo.
En este sentido, la infraestructura energética no debe entenderse únicamente como una obra técnica: también puede convertirse en una herramienta para el desarrollo regional.
Seguridad energética y planeación de largo plazo
La expansión del SISTRANGAS refleja la necesidad de que México no solamente produzca o adquiera energía, sino que cuente con la infraestructura necesaria para transportarla de manera eficiente y confiable.
Una red más interconectada y moderna permite fortalecer la capacidad de respuesta ante las necesidades del sistema, reducir restricciones de transporte y mejorar las condiciones para que el gas natural llegue a los sectores que dependen de él.
Los proyectos previstos para los próximos años muestran, así, una estrategia gradual de expansión, modernización e interconexión de la red nacional de gasoductos.
El gas natural en la transición energética
Aunque la transición energética implica avanzar hacia una mayor participación de fuentes renovables y tecnologías de bajas emisiones, el gas natural continúa teniendo relevancia dentro de la configuración actual del sistema energético mexicano.
Su disponibilidad, infraestructura y capacidad para respaldar la generación eléctrica hacen que siga siendo un energético de transición importante, mientras el país desarrolla nuevas capacidades de generación, almacenamiento, transmisión y tecnologías más limpias.
Por ello, hablar del futuro energético de México también implica hablar de infraestructura, suministro y capacidad de respuesta. Los cinco proyectos contemplados en el Plan Quinquenal de Expansión del SISTRANGAS 2025–2029 apuntan precisamente en esa dirección: fortalecer la red, conectar regiones, modernizar instalaciones y generar mejores condiciones para atender la demanda energética de un país que continúa creciendo.
El reto no es solamente tener energía; es contar con la infraestructura necesaria para que llegue de manera confiable, suficiente y oportuna a donde México la necesita.
AM.MX/AMG
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