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viernes, enero 30, 2026

6.1 millones de viviendas abandonadas y el riesgo para la infancia en México; infancias, las grandes olvidadas de la política pública de vivienda

CIUDAD DE MÉXICO.- Entre 145,000 y 250,000 niñas, niños y adolescentes enfrentan riesgo de reclutamiento por grupos criminales, además de rezago escolar, falta de identidad legal y exposición cotidiana a contextos de inseguridad.

Esa tasa de abandono de viviendas (y la violencia resultante) puede revertirse hasta 24% a través de acciones de regeneración urbana y social en los territorios; así lo ha registrado Fundación Hogares que, entre sus acciones, también impulsa escuelas y comedores comunitarios para fortalecer la educación y protección de las infancias.

El abandono de vivienda en México ha dejado más de 6.1 millones de casas deshabitadas a nivel nacional. Esto, lejos de ser solo una cifra que evidencia la realidad en la que viven miles de familias, también muestra un desacierto en una política de vivienda enfocada en los números y no en las personas, que impacta negativamente la calidad de vida de miles de niñas y niños.

La ausencia de servicios básicos y comunidad en unidades habitacionales deterioradas o abandonadas crea un vacío que la delincuencia organizada ocupa. Ese fenómeno es una de las secuelas, así como la normalización de que las infancias estén expuestas al narcotráfico, a rutas inseguras y a la violencia.

Para Eduardo Rivera, Gerente de Desarrollo Comunitario de Fundación Hogares, las consecuencias son profundas y estructurales. “El abandono de vivienda se traduce en rezago escolar, falta de registro oficial y exposición directa a la delincuencia. En lugar de construir espacios seguros para las infancias, les resta oportunidades”.

Cuando la vivienda no es hogar sino vulnerabilidad

En las últimas décadas, se han construido millones de viviendas sociales a lo largo del territorio y se planean aún más para este sexenio, sin atender esas áreas de oportunidad bien documentadas por los diagnósticos levantados por Fundación Hogares y otras instituciones.

Muchas de esas casas no siempre cuentan con servicios adecuados y las unidades, con espacios públicos para desarrollar vida en comunidad. Las familias terminan abandonándolas cuando el costo del transporte hacia sus centros de trabajo o del crédito rebasan sus ingresos, o cuando la inseguridad se vuelve insoportable, dejando espacios vacíos que son oportunidad para la delincuencia.

La exposición cotidiana al riesgo derivado de los grupos criminales marca el desarrollo de las infancias que permanecen en estos lugares. Las y los menores transitan por calles controladas por el crimen organizado, presencian actividades delictivas y quedan vulnerables ante el reclutamiento forzado o a la falta de oportunidades, como asistir a la escuela. La Red por los Derechos de la Infancia en México reporta que entre 145,000 y 250,000 niñas, niños y adolescentes enfrentan riesgo de reclutamiento por grupos criminales.

El abandono de vivienda se traduce en más que pérdidas económicas. Se trata de un problema que fractura el bienestar social y condena a miles de menores a crecer en contextos de violencia estructural, como el caso de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, donde actualmente se estiman alrededor de 77,000 unidades deshabitadas y en alta vulnerabilidad. Según los diagnósticos levantados por Fundación Hogares se han observado:
Niñas y niños sin actas de nacimiento, lo que les impide acceder a servicios básicos de salud y educación.
Menores que no reciben formación porque las escuelas quedan demasiado lejos, el camino es peligroso o no los aceptan sin documentos.
Madres y padres dedicados a actividades delictivas o encarcelados, lo que deja a las infancias desprotegidas.
Exposición diaria a la delincuencia como parte natural de su crecimiento.

¿Qué se puede hacer para cerrar esos “vacíos” que ocupa la violencia?

Una rehabilitación integral (social y urbana), guiada por la participación ciudadana y centrada en las personas, para así transformar realidades. Fundación Hogares ha participado en iniciativas nacionales e internacionales para hacer frente a esta problemática y otras más, donde ha formado alianzas con entidades como Infonavit, Sedatu, Nacional Monte de Piedad, World Business Council y departamentos de vivienda de otros países de Chile, Colombia y Francia. Gracias a su modelo de intervención llamado Haciendo Comunidad, ha logrado reducir hasta 24% la tasa de abandono de viviendas, en contextos similares al de Tlajomulco, como“Valle de Puebla”, en Baja California.

Entre las acciones, en zonas como Tlajomulco, Mazatlán y Mexicali, han promovido el establecimiento de comedores y escuelas comunitarios, donde, además de dar un mejor uso a espacios deshabitados, las infancias adquieren herramientas básicas para reducir la brecha educativa, mientras se nutren.

“Es posible prevenir que las niñas y los niños sean víctimas del crimen cuando existen políticas que cuidan los espacios y reconstruyen la comunidad. La transformación ocurre cuando organizaciones, gobierno y sociedad trabajan de manera conjunta”, concluye el Gerente de Desarrollo Comunitario de Fundación Hogares.
AM.MX/fm

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