CIUDAD DE MÉXICO.- Por varias semanas, la incertidumbre consumió a Juliett*. Lo que proyectaba como el inicio de una nueva etapa tras mudarse de la Ciudad de México, se transformó en una crisis cuando Diana Laura Rebollo Montaño, responsable de la empresa de transporte, cortó toda comunicación por WhatsApp.
La falta de respuesta fue definitiva. “Me ghosteó y se quedó con todo; se llevó mi vida y el 50% del pago por el servicio”, relata Juliett (nombre modificado por seguridad). Su pérdida no fue solo económica: muebles, ropa y recuerdos personales desaparecieron. Fue entonces cuando comprendió que había sido víctima de un esquema de robo y fraude bajo el disfraz de un servicio profesional.
Este caso no es aislado. El reciente fenómeno inmobiliario en la capital mexicana ha propiciado un terreno fértil para empresas de mudanzas fraudulentas que operan en trayectos foráneos.
El esquema del engaño en la era digital
Estas organizaciones utilizan el ecosistema digital para captar víctimas. Sitios como “Mejores mudanzas”, accesibles mediante motores de búsqueda como Google, funcionan como intermediarios donde los usuarios entregan datos sensibles: dimensiones de su carga, domicilios y números telefónicos. Posteriormente, esta información es filtrada a transportistas de carga individual o compartida sin que exista un filtro de legalidad.

Es en este punto donde aparece Muebles y Mudanzas Diana, razón social vinculada a Diana Laura Rebollo Montaño. Según las denuncias, la implicada utiliza redes sociales como Facebook e Instagram para publicitar servicios garantizados hacia cualquier entidad federativa. Sin embargo, tras recoger los bienes y recibir el depósito inicial, las víctimas son ignoradas y sus pertenencias nunca llegan al destino.
Investigaciones adicionales asocian su información de contacto con otra entidad: “MUDANZAS EXCLUSIVAS & PROFESIONALES MUDA-TODO”.
Datos de contacto y perfil fiscal
El seguimiento de este modus operandi ha permitido identificar los canales directos de operación. Diana Laura Rebollo Montaño suele ser contactada vía WhatsApp a través de los números 5545741485 y 5530839650 (uno de ellos registrado como teléfono público). También vincula sus actividades al correo electrónico mueblesymudanzas95@gmail.com.
Pese a las irregularidades, la implicada intenta proyectar formalidad ofreciendo contratos y facturas. Sus registros ante el SAT indican la cédula fiscal REMD950820KW1, bajo el régimen de personas físicas con actividades empresariales. El registro data del 12 de diciembre de 2017 y sitúa su domicilio en la colonia Minas El Tecolote, en Naucalpan, Estado de México.

De acuerdo con el portal Rentech Digital, existen al menos 2,523 empresas de mudanzas en el país, de las cuales 663 operan en la capital y 338 en el Estado de México. Entre esta oferta, las unidades señaladas en este fraude —una camioneta roja y una plateada— suelen ubicarse en la Avenida Col del Valle (Eje 5 Sur 137-5) y en Calle Ameyalco No. 37, en la colonia Insurgentes San Borja, Alcaldía Benito Juárez. Las placas detectadas son 4895CB y A-95-977.
Modus operandi y desprotección ciudadana
A pesar de que existen más de 15 denuncias por robo y fraude en contra de Rebollo Montaño y un registro de al menos 20 personas defraudadas, las autoridades no han revocado sus permisos comerciales. Muchas víctimas optan por no denunciar formalmente por temor a represalias directas.
“Cuando te mudas no solo trasladas cosas, mueves tu vida y tu historia”, declaró una de las afectadas bajo anonimato, quien sospecha que sus bienes terminan siendo revendidos en Marketplace o tianguis locales. Las víctimas exigen que organismos como la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP) y plataformas como Google implementen mecanismos de seguridad para proteger los datos personales y evitar que empresas cómplices sigan operando.
La impunidad no es nueva. En 2020, reportes en Facebook ya alertaban sobre el comportamiento de la “señorita Diana Rebollo”, señalando que entregaba mercancía dañada (como pantallas estrelladas) o cajas maltratadas, exigiendo el pago total a pesar del estado de las pertenencias. Ante este panorama, afectados sugieren el uso de rastreadores tipo air tags ocultos en la carga para monitorear el traslado.
Dueños de otras mudanzas se deslinda
La desconfianza generada por estos casos ha impactado incluso a transportistas honestos. Colegas del sector, que prefieren el anonimato, señalan que es común recibir reclamos por culpa de este grupo. Afirman que el objetivo principal de Rebollo Montaño son los extranjeros o “nómadas digitales”, pues su movilidad complica el seguimiento de procesos judiciales en México.
Dentro de grupos especializados, los comentarios son tajantes: califican a estos operadores como “coyotes” e “irresponsables” que queman el mercado con costos ridículos que no pueden cumplir. Además, fuentes del sector identifican a la señalada como parte de una familia dedicada al mismo ramo, con nexos en la venta de muebles en la colonia Nápoles.
Resulta alarmante para la ciudadanía que, ante el cúmulo de evidencias y señalamientos, estas personas continúen ofreciendo servicios sin una intervención contundente de las autoridades competentes.


