La Esquina del Blues y otras músicas
Por Sandra Redmond
CIUDAD DE MÉXICO.- Con información proporcionada por un Centro Federal de Reinserción Social, compartimos con nuestros lectores esta experiencia que narra lo que la música logra y que podría parecer impensable dentro de un CEFERESO femenil. Una experiencia que, sin duda, debe repetirse en muchos otros espacios como este.
Morelos, México.
Dentro de un Centro Federal de Reinserción Social ocurrió algo poco común: madres privadas de la libertad, sus hijos y algunos padres tocaron música juntos, al unísono, como una sola voz. No fue un concierto. Fue un momento de humanidad.
Así se vivió She’s Got the Groove; Sonidos de Libertad, un evento artístico, preventivo y profundamente emocional impulsado por Yamaha de México, a través de Ella Suena y Volver a Soñar A.C., con el acompañamiento del Equipo de Psicología de Prevención y Reinserción Social.
Como parte central de la jornada, Cintia Concia, una baterista, mujer, artista Yamaha, impartió un taller de percusión dirigido a mujeres privadas de la libertad y a sus familias. En menos de una hora, personas que nunca habían tocado un instrumento lograron interpretar juntas dos canciones muy conocidas, siguiendo un mismo pulso, escuchándose unas a otras.
El momento más conmovedor llegó cuando una de las mujeres privadas de la libertad pasó a tocar la batería, mientras su familia la miraba. Hijos, madres y algunos padres compartieron el ritmo, se miraron distinto y, por un instante, el encierro dejó de ser lo que definía el espacio.
Las autoridades del centro han señalado una realidad compleja: las mujeres privadas de la libertad reciben muchas menos visitas que los hombres, en algunos casos menos de una tercera parte. Al ingresar a prisión, muchas mujeres no solo pierden su libertad, sino también el acompañamiento familiar. En no pocos hogares, alguien debe decidir entre cuidar a los hijos o visitar a la madre.
Este contexto ha tenido consecuencias graves. Tiempo atrás, el centro enfrentó una ola de suicidios, lo que motivó la implementación de un programa transversal de actividades, ocupación y acompañamiento emocional, con el objetivo de reducir la depresión y fortalecer la salud mental de las internas. Sonidos de Libertad se inserta directamente en ese esfuerzo.
Tras el taller musical, el proyecto Rockwell Road (RWR) ofreció una conferencia–concierto de prevención de adicciones, llevando mensajes de valores, esperanza y responsabilidad personal a cerca de 200 personas, entre internas y familiares.
No importa lo que hiciste antes. Tu historia no terminó. Se sigue escribiendo. A medida que avanzaban las dinámicas, los rostros cambiaban: cuerpos más relajados, sonrisas nuevas, abrazos que no se veían al inicio. Pequeños gestos que, en un contexto así, lo dicen todo. She’s Got the Groove; Sonidos de Libertad deja una enseñanza clara: la música no abre rejas, pero sí abre espacios internos donde la esperanza vuelve a respirar.
AM.MX/fm
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