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jueves, febrero 19, 2026

Extorsión política en México: cuando el poder se convierte en coacción y cobro

La extorsión política se define como la utilización de cargos públicos, influencia o acceso a recursos y decisiones administrativas para exigir pagos, favores o beneficios indebidos a individuos, grupos o empresas a cambio de realizar —o no entorpecer— alguna acción gubernamental. Este fenómeno va más allá de la clásica extorsión delictiva: se produce en el cruce entre lo político y lo económico, erosionando la confianza ciudadana, las instituciones y los procesos democráticos.

En el entorno mexicano, donde la extorsión es un delito de alto impacto que afecta múltiples niveles de la sociedad, también ha surgido en formas más complejas, involucrando a servidores públicos y actores políticos en prácticas que bordean o constituyen abuso de poder, cobros indebidos y presión económica condicionada.

Cómo se manifiesta la extorsión política (en la práctica)

Aunque no existe una única forma de operación, algunos patrones recurrentes observados en México son:

Cobros o requisitos no normados para el otorgamiento de permisos, licencias o uso de espacios públicos.

Presión administrativa o amenazas de sanciones arbitrarias si no se accede a demandas económicas.

Colusión de funcionarios con grupos con capacidad de coerción, generando un “derecho de piso” encubierto o ventajas concentradas.

Abuso de autoridad en la aplicación de normas y sanciones para forzar negociaciones con consecuencias económicas para ciudadanos o negocios.

Ejemplos concretos en México (2020–2026)

1) Extorsión y corrupción en Tequila, Jalisco (2026)

En Tequila, Jalisco, el presidente municipal Diego Rivera Navarro fue detenido por autoridades federales como parte del operativo “Enjambre”, acusado de dirigir una red de corrupción y extorsión que afectaba a empresarios del sector tequilero, incluido el caso con la firma José Cuervo. Según la Fiscalía, Rivera enfrentaba múltiples carpetas de investigación por delitos como extorsión, amenazas y violencia, lo que motivó la acción legal.

Este caso es ilustrativo de cómo una figura política municipal, apoyada por estructuras de gobierno local, puede ser acusada de emplear su cargo para exigir cobros cuestionados, condicionando permisos, sanciones y decisiones gubernamentales a beneficios económicos.

2) Presuntos actos de extorsión por parte de servidores públicos en el Estado de México

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ha iniciado investigaciones y acciones penales contra elementos de la Policía de Investigación señalados por presuntos actos de extorsión y abuso de autoridad en zonas como Tecámac y el Valle de México, donde ciudadanos denunciaron detenciones arbitrarias y exigencias de dinero a cambio de evitar sanciones. Como medida, varios servidores públicos fueron separados de sus funciones mientras se determina su posible responsabilidad.

Asimismo, versiones periodísticas recientes señalan que agentes de la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) fueron detenidos por presuntamente exigir pagos mensuales a una comerciante bajo amenazas, lo que fue caracterizado como intento de extorsión relacionado con su supuesta autoridad. Estos casos muestran cómo incluso personal vinculado al ejercicio del orden público puede ser señalado de exigir beneficios indebidos, particularmente cuando el abuso de poder se traduce en presión económica para evitar sanciones.

3) Señalamientos públicos contra Ana Ramírez en Boulevares, Naucalpan

En el municipio de Naucalpan, Estado de México, vecinos, locatarios y comerciantes presentaron denuncias públicas contra Ana Ramírez Cendón, identificada como titular del Consejo de Participación Ciudadana (COPACI) de Boulevares, por supuestos cobros condicionados a comerciantes para permitirles trabajar sin obstáculos, alegando que ella era quien tenía la autoridad para avalar o impedir actividades comerciales.

Es importante aclarar que estos señalamientos no equivalen a una sentencia judicial; se trata de acusaciones mediáticas y testimoniales que requieren confirmación oficial. Sin embargo, representan un ejemplo de cómo se perciben prácticas de presión económica y abuso de influencia en espacios de gestión comunitaria.

En el mismo contexto local, ha aparecido el nombre de Esther Tapia Vázquez, ex candidata a la presidencia municipal de Naucalpan por Movimiento Ciudadano, en relación con eventos públicos en que ambos personajes coinciden, aunque no existe evidencia pública que la vincule directamente con los señalamientos de extorsión.

4) Extorsión vinculada a funcionarios de la alcaldía Cuauhtémoc, CDMX (2025)

En la Ciudad de México, alcaldía Cuauhtémoc, se registró la detención de un empleado del área de verificación por presunta extorsión a comerciantes, quien fue señalado por exigir dinero para no clausurar un negocio que supuestamente operaba sin documentos. Este servidor público fue puesto a disposición del Ministerio Público de la Fiscalía de Servidores Públicos tras ser denunciado por las víctimas.

Este caso es significativo porque involucra a un funcionario adscrito a un área municipal que, en el ejercicio de sus funciones, fue acusado de condicionar la continuidad de una actividad económica a cambio de pagos indebidos, lo que puede leerse como una forma de extorsión dentro de una función pública.

¿Por qué importa hablar del fenómeno?

La extorsión política no se limita a casos aislados de delitos comunes: es una manifestación de la captura del poder por intereses particulares, donde servidores públicos o políticos aprovechan su posición para presionar económicamente a terceros. Cuando estas prácticas surgen, se afectan:

Los principios democráticos y la igualdad ante la ley.

La confianza ciudadana en las instituciones.

La economía local y la seguridad jurídica de negocios y comunidades.

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