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miércoles, febrero 25, 2026

Rasputin: su muerte no evitó el colapso (VI)

Rajak B. Kadjieff / Moscú

*Félix Yusúpov ideó el homicidio del iluminado.
*Tres tiros marcaron el fin de un sujeto siniestro.
*Fue arrojado al río Nevá; pero resistió hasta su muerte.
*Esta fue atribuida, sin pruebas, al rey Jorge V de Inglaterra.
*El escritor Edvard Radzinsky ofreció otra versión de ese caso.

La autopsia de Grigori Rasputin fue hecha por el doctor Dimitri Kosorotov, informe forense que se perdió para siempre; pero el médico legista reveló algunos detalles en una entrevista publicada en septiembre de 1917, semanas antes del estallido del movimiento revolucionario que derrocó al zarismo, uno de cuyos miembros, Félix Yusúpov, fue autor intelectual del asesinato del monje, favorito de la zarina Alejandra.
Rasputin había recibido tres balazos; uno frontal que afectó el estómago y el hígado, otro posterior en el riñón derecho y el último, en la frente, a quemarropa.
La leyenda ganó de inmediato el relato del crimen; las versiones sobre la resistencia de Rasputin desbordaron las calles de San Petersburgo, junto con la hipótesis que aseguraba que había sido arrojado con vida al río Nevá congelado.
Pero el relato del forense sobre la autopsia no habló nunca de ahogamiento y tampoco, pese a las versiones de los propios complotados, de envenenamiento con cianuro.
El asesinato de Rasputin no logró evitar el colapso de la dinastía Romanov, que terminó con el asesinato de la familia imperial en 1918
Las más recientes investigaciones sobre el asesinato de Rasputin colocan al Servicio Secreto Británico en la escena del crimen y a uno de sus agentes, John Scale que contó con la colaboración de un espía legendario, Oswald Rayner, que operó en Rusia durante la Primera Guerra Mundial.
Si fue así, el rey Jorge V de Inglaterra habría contribuido, sin que hubiese pruebas, a liberar de una pesada carga a la monarquía rusa, una carga que la ponía en peligro.
Jorge V y Nicolás II, el zar, eran primos hermanos. Sin embargo, un año después, ya con la familia real en manos del soviet de Ekaterimburgo, Jorge V se negó a dar asilo a los Romanov.
El escritor ruso Edvard Radzinsky, autor de las biografías de Nicolás II y de Rasputín, ofreció otra versión del asesinato. Aseguró que el relato de Yusúpov era falso y tuvo como finalidad ocultar al verdadero autor del crimen, el gran duque Dimitri Pávlovich, primo del zar y uno de los principales complotados.
Si se comprobaba, su participación en el crimen, le hubiese sido imposible convertirse en recambio de Nicolás II en caso de un golpe de Estado.
El zarismo cayó en Rusia en febrero de 1917, dos meses después del asesinato de Rasputin. Nicolás II abdicó de todos sus derechos y los de su hijo Alexei el 15 de marzo de 1917.
Lo hizo en favor de su hermano, Miguel, que no aceptó la responsabilidad hasta no ser ratificado por una asamblea electa. Eso jamás sucedió. La dinastía Romanov había llegado a su fin.
El gobierno provisional de Rusia quedó en manos de Alexander Kerenski, del Partido Social Revolucionario. Es a Kerenski, y no al zar, a quien derrocan los bolcheviques de Lenin en la llamada Revolución de Octubre.
Kerenski había enviado a la familia real y a su entorno, médico, criados, cocinero, a Tobolsk, en Siberia, no muy lejos, una curiosa ironía, del lugar de nacimiento de Rasputin, que no vio cumplida una de sus profecías: en Rusia estalló una guerra civil, que siguió a la rendición ante Alemania, que enfrentó a rojos y blancos, bolcheviques y mencheviques.
A menos de dos años del asesinato de aquel monje enigmático y atroz, la familia imperial entera fue asesinada por los rojos el 17 de julio de 1918. Así lo había profetizado Rasputin con espantosa precisión, cumpliéndose así el presagio que modificó la historia de todas las Rusias para siempre.

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