Rajak B. Kadjieff / Moscú
*Lo que se debe saber sobre Rusia.
*Peculiaridades de un enigmático y gran país.
*Los rasgos del carácter que lo destacan.
*Hay que conocerlo para adaptarse a sus condiciones.
*A todos les agrada recibir con gusto a las visitas.
Los rusos son conocidos por su hospitalidad, les gusta recibir a amigos y parientes, y ellos mismos van con placer de visita recíproca, con las mesas llenas de comida y abundantísimas bebidas como atributo principal de tales encuentros, como lo hemos experimentado varias veces.
Aún si nos han invitado a tomar una taza de té, es mejor no comer antes de la visita: los rusos suelen poner ante los huéspedes casi toda la provisión de casa, incluida la comida casera, y no hay nada más ofensivo para un ama que una mesa vacía en plena sobremesa.
Para ella significa que los huéspedes siguen con hambre y no ha tenido suficiente comida, y tampoco van de visita sin regalo, como la vez en que Evgueni Umerenko, corresponsal de Komsomolskaya Prava en México llegó a una reunión con una preciosa cuchara de madera de origen siberiano, exclamando: “¡Así somos los rusos!”.
En Rusia no van de visita con las manos vacías, y aún si no se trata de un cumpleaños, sino una reunión de amigos porque haya que traer algo sin falta: un pastel, una caja de chocolates, una botella de vino o un chocolate para los niños.
El regalo en sí no importa mucho, lo importante es que lo demos, pues de otra manera podrán pensar que somos avaros.
¿Que si los rusos son supersticiosos? Normalmente los rusos miran sobre el hombro izquierdo si un gato negro les cruzó el camino, tocan madera para no echar mal ojo de lo pensado y no silban en casa para no quedarse sin un centavo.
Si regresan al local por haber olvidado una pequeñez, antes de salir se miran obligatoriamente al espejo, y los rusos creen que, para tener un viaje exitoso, hay que sin duda quedarse sentado y callado algún rato antes de salir.
Según la creencia no promete nada bueno un espejo roto o la sal que se ha dejado caer; pero antes de los acontecimientos importantes (por ejemplo, antes de hacer un examen) los rusos desean uno a otro “que te sea leve”.
Hay que responder: “¡Al demonio!” de otra manera no funcionará; por ejemplo, los estudiantes tienen sus signos: no cortarse el pelo durante la época de exámenes, persignarse -si se es creyente- antes del examen y luego llamar a voces a la suerte, agitando el boletín de calificaciones desde la ventana y durante el examen poner debajo del talón una moneda.
Se considera que estas manipulaciones garantizarán buenas calificaciones y todos los signos hay que tratarlos con un poco de ironía.
Se valora la amistad verdadera como una cosa importante en la vida de los rusos. El amigo auténtico a veces es más íntimo que un pariente.
Las nociones de lealtad, fidelidad de amigos no es la música celestial para la mayoría de los rusos. La amistad verdadera puede iniciarse en la escuela o universidad y durar toda la vida.
Les encanta charlar y expresar su opinión. La mayoría tiene su punto de vista en varios temas: desde los modos de cultivo de las flores de girasol hasta la política exterior del Kremlin o de la Casa Blanca.
El estereotipo común y corriente de la censura política en Rusia no les impide a los rusos expresar abiertamente su opinión en los diversos sitios: desde el salón de clases hasta la rueda de prensa en la que participa el Jefe del Estado.
No se sonríen a los desconocidos En Rusia no están acostumbrados a sonreírse sin motivo, tanto más ocultar debajo de la cara alegre su mal humor o problemas. La mayoría de los rusos cree que no es sincero.
En los lugares públicos suelen estar con una expresión de la cara concentrada; pero cuando el ruso se encuentra entre los compañeros, amigos o los familiares “se transforma” en seguida en la persona más sonriente del mundo y a veces la risa y bromas no se acaban.
Tratan de manera especial a las mujeres Se sabe en todo el mundo que la mayoría de las mujeres en Rusia son hermosas: Natalia Vodiánova, María Sharápova, Anna Kárnikova y otras famosas de ese origen es su prueba demostrativa.
En Rusia tratan de una forma especial a las representantes de ese género, les ceden el asiento en el transporte público, les abren las puertas, dan la mano ayudando a bajarse del coche.
Tal galantería no se califica como invasión de la independencia o humildad de las cualidades de negocio de las mujeres; pero el miramiento intenso de las desconocidas en los lugares públicos, persecución, galanteo pegajoso se toman como ofensa.
Les gusta bromear, y es que en general los rusos son la gente alegre: les gustan las bromas, tomaduras de pelo y chistes. Valoran el buen humor y sátira, saben reírse de sí mismos.
A menudo usan las frases de las películas populares, especialmente de las comedias soviéticas, las cuales casi todos tratan con el cariño especial sin perjuicio de la edad. A veces para comprender de qué bromean los rusos hay que ver los hits cinematográficos soviéticos:
“El Amor y las palomas”, “Moscú no cree en lágrimas”, “La Prisionera del Cáucaso”, “Las Puertas Pokrovskie”, “La Mano de diamante”.
La visita al baño de vapor en Rusia es el pasatiempo de las compañías masculinas y las femeninas, pues se considera que el sauna limpia el cuerpo y el alma. Los rusos van al baño no solo para bañarse, sino para comunicarse con sus amigos o buenos conocidos.
El rito de baño incluye la selección de la compañía conveniente, el mismo proceso de bañarse y estar en el sauna: cuanto más tiempo uno se toma un baño de vapor, tanto sano y viril se siente. Después de eso es una costumbre nadar en un agujero o piscina con agua de hielo.
Una vez acabados “los tratamientos”, a los bañistas los saludan con la frase tradicional: “¡Qué le caiga bien el baño!”.
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