WASHINGTON, D.C.- La OTAN ha superado guerras, crisis políticas y años de debates sobre el reparto de responsabilidades. Pero la última división en la alianza surge de algo distinto: el enojo de Donald Trump porque los aliados europeos no se han alineado con Estados Unidos e Israel en la guerra contra Irán. Reuters informó el 3 de abril que la frustración de Trump por la negativa europea a enviar fuerzas navales para reabrir el Estrecho de Ormuz ha llevado a la OTAN a lo que analistas y diplomáticos consideran una de las peores crisis de su historia.
Lo llamativo de este momento es que el problema no es un ataque ruso directo al territorio de la OTAN ni una disputa solo sobre gastos de defensa. El detonante inmediato es una guerra en Oriente Medio, a miles de kilómetros de Bruselas.
Según Reuters, Trump se mostró molesto por la reticencia de los países europeos a desplegar sus armadas en el Estrecho de Ormuz después del inicio de la guerra aérea el 28 de febrero. En una entrevista, dijo a Reuters: “¿No lo harías tú en mi lugar?” al ser preguntado sobre la posibilidad de retirar a Estados Unidos de la alianza. Ese comentario, sumado a semanas de críticas a sus aliados, ha incrementado la preocupación de que Europa ya no pueda contar con Washington como antes.
Ahí está el problema de fondo que enfrenta la OTAN. La alianza se construyó sobre la idea de que un ataque a un miembro es un ataque a todos. Pero cuando el presidente estadounidense cuestiona abiertamente si la alianza sigue sirviendo a los intereses de su país, esa garantía empieza a ser incierta, aunque no haya una ruptura formal. Reuters señala que los analistas ahora temen que Estados Unidos debilite a la OTAN en la práctica sin irse oficialmente.
Trump ya había atacado a la OTAN antes. Durante su primer mandato, cuestionó repetidamente su propósito y coqueteó con la idea de retirarse. Pero según Reuters, muchos funcionarios europeos ven ahora la situación de forma distinta.
El contexto explica parte de la tensión. Este choque ocurre en plena guerra con Irán, con la presión aumentando sobre el flujo de petróleo, las rutas marítimas y la inestabilidad regional. Además, se suma a otras tensiones: desde nuevas críticas de Trump contra los aliados hasta la inquietud europea por el enfoque estadounidense hacia Rusia. Reuters señala que los diplomáticos que creían que Trump podía gestionarse con diplomacia y adulación, ahora son mucho más escépticos.
Ese cambio de ánimo importa. La OTAN siempre ha dependido no solo de la capacidad militar, sino también de la confianza mutua. Si los aliados empiezan a dudar del apoyo real de Washington, el poder disuasorio de la alianza se debilita incluso antes de cualquier cambio legal o estructural.
Europa se ve forzada a plantearse lo impensable
Una de las frases más relevantes del reportaje de Reuters es que ideas antes descartadas en Europa ahora se ven como posibilidades reales.
Hasta febrero, según Reuters, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificaba de “absurdo” pensar en una Europa capaz de defenderse sin Estados Unidos. Ahora, muchos diplomáticos y funcionarios lo ven ya como el escenario más probable. El exjefe militar francés, François Lecointre, dijo a Reuters que Europa debe estar preparada para una OTAN sin los estadounidenses.
Eso no significa que Europa crea poder reemplazar a Estados Unidos a corto plazo. Reuters recalca que el ejército estadounidense sigue aportando capacidades que los aliados de la OTAN no pueden igualar fácilmente, como inteligencia por satélite y otros apoyos clave. Pero el simple hecho de que el debate se dé tan abiertamente demuestra el daño ya hecho.
En otras palabras, la crisis no pasa solo por si Trump realmente saca a Estados Unidos de la OTAN. La cuestión es si Europa sigue creyendo que la alianza funciona como antes.
Ormuz ya no es solo una crisis energética
El Estrecho de Ormuz está en el centro de esta disputa por un motivo. No es solo una vía marítima. Se ha convertido en una prueba de si los aliados de la OTAN ven los problemas de seguridad de Estados Unidos como propios.
Reuters informó que Trump y sus funcionarios ven la reticencia de la OTAN a ayudar en Ormuz y las limitaciones al uso estadounidense de bases y espacio aéreo como prueba de que la alianza es una “calle de sentido único”. Por su parte, funcionarios europeos dijeron a Reuters que no han recibido peticiones claras de recursos específicos y critican a Washington por su falta de claridad sobre si la misión ocurriría durante o después del conflicto.
Esa diferencia de percepción es clave. Washington percibe titubeos. Europa ve falta de claridad y objetivos cambiantes. Sin acuerdo, la crisis de Ormuz se convierte cada vez más en símbolo de la división transatlántica.
Una alianza legal puede quedarse vacía de contenido político
Legalmente, Trump no puede sacar a Estados Unidos de la OTAN por sí solo. Reuters recuerda que una ley estadounidense de 2023 exige el visto bueno del Senado para una salida formal, lo que pone el listón muy alto. Pero el mismo reportaje destaca que no hace falta una salida formal para dañar la alianza. Como comandante en jefe, Trump podría decidir si las fuerzas estadounidenses realmente defenderían a los miembros de la OTAN en caso de crisis.
Por eso la crisis es tan relevante. Un tratado puede seguir existiendo en el papel mientras la confianza se desvanece. Si los aliados dejan de creer en el compromiso de Estados Unidos, la OTAN podría sobrevivir institucionalmente, pero perdiendo peso estratégico.
El temor aumenta a medida que Trump endurece su postura sobre Irán. Reuters informó el 2 de abril que amenazó con atacar “con dureza extrema” a Irán en dos o tres semanas, lo que sugiere que el conflicto puede ir a más. Cuanto más presión aplica Trump en Irán mientras aleja a sus aliados europeos, más difícil será recomponer la confianza dentro de la OTAN.
Por qué esta crisis puede dejar huella
Aún podría haber margen para suavizar la situación. Reuters apunta que Mark Rutte prevé visitar Washington para intentar que Trump cambie de postura. Y no todos los diplomáticos ven la actual ruptura como definitiva. Algunos aún creen que el discurso del presidente puede ser más emocional que permanente.
Pero hasta la visión más optimista lleva una advertencia. Reuters cita a la exembajadora de EE. UU. ante la OTAN, Julianne Smith, advirtiendo que la relación transatlántica ya no será la misma. Eso puede ser lo más importante: incluso si la OTAN sobrevive a esta confrontación, puede salir convertida en una alianza distinta: menos automática, menos confiada y menos segura del papel de Estados Unidos a largo plazo.
Por eso el enfado de Trump con Europa por Irán trasciende Oriente Medio. No solo amplía una disputa en tiempos de guerra, sino que obliga a la OTAN a enfrentar una pregunta que antes apenas se planteaba: ¿qué sucede si la principal potencia de la alianza deja de creer plenamente en ella?
AM.MX/fm
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