Teresa Gil
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El filme Los caballeros las prefieren rubias, allá por los cincuenta del siglo anterior, dejaba muy firme la postura estadounidense que se refrendaba en la guerra fría. Un convencionalismo que desde luego se centraba en la mujer, la persona que sería la escogida, la definida por su majestad el hombre. La postura que definía además pese al fin de la Segunda Guerra Mundial, la propuesta de Hitler en su libro Mi lucha (Ediciones críticas), que advertía para no permitir seres morenos en una sociedad blanca porque iba a desmerecer no solo en el color. Fue entonces, como una especie de broma que se ratificaron los colores rubios y claros en el pelo de las mujeres, buscando adecuarse a una sociedad que exhibía la blancura como valor superior en una sociedad ¿Pero que pasaba con el término caballero que florecía en el papel superior, cuando se hablaba siempre del “hombre” y se englobaba a la mujer en ese término como la costilla de la que tanto se habla.
LOS CABALLEROS TRADICIONALES HAN PASADO ACTUALMENTE A LA HISTORIA
El término caballero ha pasado a la historia en ese sentido ramplón de superioridad en costumbres, actitudes y para algunos tal vez moral. Los cambios en las sociedad, con las luchas que dan algunas mujeres, han bloqueado ese paradigma tan molesto sobre todo ante la mujer sencilla que se sentía apabullada ante un tipo tan perfecto. Si se leen los diccionarios, un caballero era un “ hidalgo, un noble, gentilhombre, señor aristócrata, distinguido, leal, educado, respetable, honorable” ¡Qué aburrimiento! Solo aquel inglés, el ayuda de cámara, podía decir que ningún aristócrata al que sirven es perfecto. La definición del diccionario, que todavía la mantienen esos libros, está fincada en la perfección humana que desde luego era clasista. Ningún pobre campesino, ni un empleado de tienda o un simple soldado, podría llenar esas florituras. Era además, en la perfección que solo se encuentra en las definiciones, el arquetipo de un sistema capitalista que se fincaba no solo en la perfección económica, sino en la perfección de la humanidad blanca.
LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS, ESQUEMA CAPITALISTA DEL BLANCO
Los caballeros las prefieren rubias un filme de 1953, dirigido por Howard Hawks, ha sido muy mencionado ahora con el centenario de edad, cumplido por Marilyn Monroe, presentándola como una rubia arquetipo. Con el tiempo se ha demostrado que se trató de una mujer de una diferente concepción – sin que ello quiera decir que una rubia demerite-, que merece el aprecio y el respeto. Pero la comedia mencionada fue muy famosa, yo muy niña la vi en el Cinelandia de Cajeme. Basada en la novela de la escritora Anita Loos ( Alba Editorial, Porrúa y otras editoriales la presentan aún en estos tiempos). Dicha autora preocupada tal vez ante el impacto de la preferencia presentada, ampliaba otro título a otra frase: Pero se casan con las morenas. La comedia es divertida como todas las de esa época en la que predominaba en el cine la gente rubia -los negros solo eran sirvientes-, y desde liego hombres ricos millonarios que se disputaban a las más bellas en este caso a Dorothy que cubría Janne Russell y Lorelei enlen papel de Marilyn Monroe. Es un argumento común, en el medio del espectáculo, de problemas con familiares, imposición del padre rico y desde luego las jóvenes interesadas en casarse con ricos pero siempreun esquema moral y convencional. Viene a ser un arquetipo capitalista que había arrojado la guerra fría y que de alguna manera reprodujeron más prosaico y grave, el caso Epstein junto con Donald Trump, en su aventura tan conocida, de mujeres, fiesta, dinero y alta sociedad.
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