MÉRIDA.— En un paso decisivo para la conservación ambiental y la identidad cultural del sureste mexicano, el Gobierno de Yucatán propuso formalmente incorporar la Reserva Estatal Biocultural del Puuc al Corredor Biocultural Gran Selva Maya. La iniciativa, coordinada con la administración federal, a través de la Semarnat, busca blindar más de 135 mil hectáreas vitales para la seguridad hídrica regional y el desarrollo de más de 137 mil habitantes.
⇒ El anuncio se realizó en el marco de la Mesa de Diálogo de Alto Nivel para la Revisión de Avances y Prospectiva de este corredor trinacional, encuentro que congregó a delegaciones de México, Guatemala y Belice, así como a aliados internacionales, con el fin de proyectar financiamientos y estrategias prioritarias a largo plazo.
Durante su intervención, el gobernador Joaquín Díaz Mena destacó que la integración de esta reserva —establecida por decreto en 2011 y con plan de manejo vigente desde 2022— permitirá extender hacia el norte la conectividad ecológica y cultural del corredor, uniendo esfuerzos más allá de las fronteras geopolíticas.
“La Gran Selva Maya no reconoce fronteras. Nos unen el agua, la biodiversidad, nuestros pueblos originarios y una responsabilidad compartida. La naturaleza no nos pertenece; nosotros pertenecemos a ella y tenemos el deber de cuidarla, porque proteger el medio ambiente no significa detener el progreso, sino garantizar que el progreso tenga futuro”, subrayó el mandatario yucateco.

Por su parte, la subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental de la Semarnat, Marina Robles García, enfatizó que este esfuerzo conjunto representa un referente internacional de conservación en un momento crítico para el planeta, destacando la voluntad política de las naciones involucradas para legar un entorno sostenible a las futuras generaciones.
La Reserva del Puuc abarca territorio de los municipios de Muna, Santa Elena, Ticul, Oxkutzcab y Tekax. Su relevancia trasciende la riqueza forestal: gracias a su elevación y a sus particulares formaciones kársticas, el área capta y recarga un estimado de mil 700 millones de metros cúbicos de agua al año hacia el acuífero, soporte indispensable para la subsistencia de toda la península de Yucatán.
El polígono resguarda 92 zonas arqueológicas, entre las que destaca la emblemática ciudad de Uxmal, catalogada como Patrimonio Mundial por la Unesco. Asimismo, en sus comunidades persisten prácticas ancestrales como la apicultura, la meliponicultura y la Milpa Maya —distinguida por la FAO como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial—, configurando un modelo donde conviven la historia, la soberanía alimentaria y la preservación de la naturaleza.
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