CANCÚN.— Ante el avance del recale de macroalgas en las costas del Caribe y las proyecciones de volúmenes históricos para los próximos años, los gobiernos de México y República Dominicana preparan un acuerdo bilateral destinado a compartir conocimiento científico acumulado, acelerar la evaluación tecnológica y proyectar infraestructura regional para el procesamiento y la valorización del sargazo.
⇒ El anuncio se formalizó en el marco de la Cuarta Conferencia UE-Caribe Global Gateway celebrada en Cancún, foro que reunió a más de 340 representantes de 45 naciones.
Durante el encuentro, el ministro dominicano de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Armando Paíno Henríquez, explicó que el mecanismo busca poner en común 15 años de investigaciones para frenar la duplicación de esfuerzos técnicos y presupuestales en ambos territorios.
La estrategia bilateral contempla la puesta en marcha de una plataforma digital gestionada con la asesoría técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), diseñada para articular datos entre universidades, centros de investigación y empresas privadas.
Henríquez propuso evaluar un modelo industrial similar al de los hidrocarburos: instalar plantas regionales estratégicas de tratamiento y valorización donde diversos países acopien su biomasa, evitando que las economías de menor escala absorban en solitario los elevados costos fijos de maquinaria pesada. Una vez consolidadas las reglas de gobernanza entre México y Dominicana, la iniciativa sumará formalmente a socios caribeños como Barbados, Panamá, Belice y Honduras.
Por parte del Gobierno mexicano, el subsecretario de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), José Luis Samaniego, detalló el plan integral que abarca desde la contención con barreras marinas y la recolección en aguas abiertas hasta la disposición y aprovechamiento final.
El funcionario recordó la bolsa de más de dos mil millones de pesos comprometida por la presidenta Claudia Sheinbaum, de los cuales 768 millones de pesos se ejecutan en una primera etapa para triplicar la capacidad de recolección en mar abierto —de 627 a mil 870 toneladas diarias— mediante la integración de buques oceánicos y semioceánicos.
Samaniego precisó que los cuatro grandes retos para la rentabilidad de esta macroalga son la homologación legal, sistemas unificados de pronóstico, esquemas de financiamiento a escala y la consolidación de la cadena logística (acopio, deshidratado, transporte y almacenaje).
La magnitud del fenómeno presiona de forma crítica las arcas regionales. República Dominicana registra recales diarios de tres mil toneladas en más de 100 playas —con afectaciones recientes en su costa norte—, lo que demanda un gasto operativo público-privado superior a los 100 millones de dólares anuales. La isla opera actualmente más de 60 kilómetros de barreras dobles marinas, con meta de alcanzar 85 kilómetros en 2027, apoyados por una flota de 50 embarcaciones de recolección turística.
En Quintana Roo, la gobernadora Mara Lezama urgió a consolidar el frente multinacional al subrayar que “nadie puede solo”. Advirtió que la masa flotante de sargazo registrada en el Atlántico saltó de 38 millones de toneladas en 2025 a 60 millones en 2026, con proyecciones científicas e inteligencia artificial que estiman un récord de hasta 80 millones de toneladas hacia 2027. Solo en el litoral quintanarroense, el retiro de alga pasó de 92 mil 782 toneladas el año pasado a más de 123 mil toneladas acumuladas en lo que va del año.
La cooperación científica abordará prioritariamente las causas de origen, centradas en el incremento térmico oceánico por cambio climático y el vertido masivo de agroquímicos desde cuencas como las del Amazonas y el Mississippi, factores clave que consolidaron la declaratoria del sargazo ante la ONU como un desafío ambiental de escala global.
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