CHETUMAL.— Un estudio científico reciente reveló que el uso intensivo de mercurio por parte de los antiguos mayas provocó niveles extremos de contaminación ambiental y el colapso de las cadenas tróficas durante el Periodo Clásico (250-920 d.C.) en las tierras bajas de Yucatán, afectando particularmente al lago Cobá y al cenote Xcach.
La investigación, encabezada por la Universidad de Auburn en colaboración con la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y publicada en Science Advances, detalla que este metal pesado —utilizado principalmente en la forma del mineral rojo conocido como cinabrio para ceremonias, rituales y decoración— se filtró de manera prolongada en los ecosistemas de la península.
Contaminación histórica en Cobá y Xcach
Mediante el análisis de núcleos de sedimentos extraídos en 2023, los científicos determinaron que las concentraciones de mercurio superaron los umbrales de seguridad actuales por varios órdenes de magnitud durante siglos.
• En el lago Cobá (Quintana Roo), los niveles rebasaron los límites de efecto probable (PEC) y alcanzaron categorías “graves” bajo el sistema de clasificación SEL, indicando sedimentos fuertemente contaminados.
• En el cenote Xcach (Yucatán), los niveles considerados de alta gravedad ambiental también se prolongaron durante siglos, hasta que los sedimentos posteriores formaron una capa protectora que aisló el contaminante.
Los antiguos mayas usaban el mercurio, principalmente en forma del mineral rojo llamado cinabrio, como pintura en ceremonias, actos religiosos y decoración, lo que propagó este contaminante por toda la región mucho más de lo que se creía.
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Impacto severo en la cadena alimentaria acuática
Los datos biológicos obtenidos de los sedimentos confirmaron un colapso en la base y los niveles superiores de la red trófica acuática. Organismos como bacterias, algas, cianobacterias, así como ostrácodos, gasterópodos y mosquitos no picadores, disminuyeron drásticamente o desaparecieron de los cuerpos de agua estudiados.
Aunque la investigación no evaluó directamente restos humanos, los expertos advierten que el mercurio ingresó inevitablemente a la cadena alimentaria. Dado que los pescados y mariscos formaban parte fundamental de la dieta maya, es altamente probable que las poblaciones locales sufrieran una exposición crónica a este tóxico durante generaciones, sumándose a otros factores de estrés como las sequías y la deforestación.
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EM/dsc
