Luis Alberto García / Cdmx
*Dos escenarios entre las selvas y el río.
*Reconocimientos internacionales a ambos foros.
*Después del auge cauchero, el abandono total.
*”Brasil siempre tiene ofertas magníficas”.
*Cuando un inglés robó las semillas del caucho.
La orden de trabajo recibida por don Vicente Fe Álvarez, director editorial del semanario impacto de la ciudad de México fue directa: “En su viaje a Brasil, no puede usted dejar de visitar el teatro Amazonas de Manaus, que está junto a ese gran río y luego se traslada a Belém do Pará”.
En efecto, el magnífico teatro Amazonas fue edificado en 1896, con paredes de acero llevadas desde Escocia, y de Italia llegaron las lámparas doradas y todo el mármol se importó de Carrara asó como las escaleras, las estatuas y las columnas.
Sabíamos que el símbolo más reconocible del coliseo amarillo y verde era su cúpula, con una estructura de hierro procedente de Bélgica y más de treinta mil piezas de cerámica de Francia y un mosaico con los colores de la bandera de Brasil -sello patriótico de la entonces joven República-, que sobresale entre los tejados de la ciudad.
Al llegar a la urbe ribereña, nos recibió la directora del teatro, Elizabeth Cantanhede, feliz en 2026 con el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO), quien seguramente confía en que eso sirva para que los patrocinadores se animen a abrir la cartera.
Hasta ahora, el teatro depende en un 80 % del presupuesto público: “Después del apogeo del caucho, el teatro pasó por periodos de abandono total, con escasos espectáculos, poco uso; pero por suerte siempre había alguien cuidándolo, por eso ha resistido hasta hoy”, explicó doña Elizabeth.
En una de esas fases de decadencia recibió la visita privada no solamente de Enrico Caruso hace más de un siglo, sino de Luciano Pavarotti, que pidió subir al escenario e improvisó unas arias de “Tosca” para un público de pocas personas, según recuerdan los cronistas locales.
El teatro de la Paz de Belém do Pará también ha aportado mucho a la historia de Brasil, y como el Amazonas de Manaus, salió de su letargo en la década de 1990 y creó tres cuerpos estables: coro, orquesta y compañía de danza.
Desde entonces, ha visto cantar a Pavarotti, y a los españoles Plácido Domingo y Josep Carreras, y también ha recibido visitas menos obvias, como la de las Spice Girls, entre ellas Victoria Beckham, esposa de un afamado futbolista inglés, propietario del equipo Inter de Miami.
“Es un organismo vivo y es querido por la gente de Manaus”, dice Elizabeth Cantanhede, que recuerda que el teatro funciona como el gran centro cultural de la ciudad y alberga desde conciertos de música clásica a manifestaciones del folclore local, como el bumba meu boi.
“La programación de ópera, no obstante, está lejos de sus tiempos áureos y se concentra en un festival específico, que se celebra en abril y mayo de cada año.
La entrada en la lista de la UNESCO también protege las plazas donde se encuentran los dos teatros, y en el caso de Manaus especialmente, el nombramiento puede ser un revulsivo para los sucesivos intentos de las autoridades municipales para recuperar el centro histórico, bastante degradado.
Al llegar a Belém do Pará, su reconocimiento llega como el colofón después del millonario lavado de cara que vivió la ciudad para la COP-30 del clima de 2025: “Estas dos capitales son las dos principales bases para explorar la Amazonia brasileña”, añade la señora Cantanhede.
Es una región del país que, por su tamaño y porque obliga a una compleja logística, aún no atrae las multitudes de otros destinos, a pesar de que Brasil siempre tiene una oferta magnífica un esplendor turístico excepcional y sin precedente alguno en América del Sur.
Hasta Brasil llegaron en 2025 más de nueve millones de turistas extranjeros, un 40% más que en 2024, y un hecho histórico más ocurrido en Belén don Pará, es que en 1873, el botánico inglés Henry Wickham.
El estudioso británico -recordó el escritor uruguayo Eduardo Galeano en “Las venas abiertas de América Latina”-, sacó de contrabando cientos de semillas de caucho para llevarlas a Londres, invitó y sedujo a las autoridades de la ciudad con un fastuoso banquete de despedida.
Luego cruzó el Atlántico hacia Liverpool y a Londres, desde donde las llevó a Malasia, crear grandes plantaciones, invadir el mercado internacional y llevar a la ruina la prosperidad amazónica que, sin remedio, se hizo humo en menos tiempo del imaginado.
The post ALGO PARA RECORDAR / Viaje a la Amazonia: primero Manaus, luego Belém appeared first on Almomento | Noticias, información nacional e internacional.
