Biodiversidad y vínculos transformadores de ecosistemas: hacia un cambio climático consciente.

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Como sucede con nuestras propias diferencias, las plantas y los animales también tienen las suyas. En ocasiones son muy notorias y otras veces ni nos percatamos de ellas. Eso es la diversidad. 

Algunas personas se queman y otras se broncean, algunas especies de reses soportan climas más cálidos y sequías y otras no. Hay plantas —como las cactáceas— que toleran climas extremos y se adaptan; y hay otras plantas o árboles como las sakuras o cerezos, que sólo florecen en determinada época del año. Eso también es diversidad

La variedad de vida vegetal y animal en el mundo incluye a la genética, todas las especies y los ecosistemas donde viven. Al existir una gran diversidad de especies, hábitats y genética, los ecosistemas son más sanos, productivos y se pueden adaptar mejor a desafíos como el cambio climático.

El mundo está compuesto de una red invisible que difícilmente se aprecia. La pérdida de especies (animales o plantas) puede transformar todo un ecosistema y con ellos se pierden vínculos y nos afecta a todos. Conoce algunos:

 

  • Agricultura y suelos más sanos. Generalmente se culpa a la agricultura de la degradación del suelo. Sin embargo, cuando la agricultura se gestiona adecuadamente, puede aumentar la salud de los suelos. Las legumbres, por ejemplo, ayudan a restaurar la vitalidad del suelo y esto ayuda a que otras plantas puedan crecer mejor. Los sectores agrícolas son los mayores usuarios de la biodiversidad. Juntos administran las mayores zonas terrestres, marinas y de agua dulce de la Tierra, ya sea biodiversidad “salvaje” en la silvicultura y la pesca, o biodiversidad “domesticada” en los sistemas productivos. Si se gestiona de forma sostenible, la agricultura puede contribuir a la conservación de la biodiversidad y a importantes funciones ecosistémicas.
  • Nutrición y cambio climático: la biodiversidad agrícola, incluidos los parientes silvestres de los cultivos, son fundamentales para hacer frente a un clima cambiante y poder garantizar nuestra alimentación en el futuro. Esto proporciona a variedades de cultivos y razas de ganado que pueden adaptarse mejor a los cambios en los patrones de temperaturas y precipitaciones y a los eventos meteorológicos extremos. Es importante explorar otros tipos de cultivos, pues de cerca 250 mil especies de plantas identificadas, unas 7 mil pueden servirnos de alimento. Sin embargo, en el mundo sólo hay 150 cultivos con una producción de cierta importancia, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Por ello es necesario ampliar nuestras dietas y tener otras variedades que podrían ser más nutritivas y que permitan enfrentarnos mejor al cambio climático.
  • Ganado y semillas: cuando ramonean o pastan, hacen que circulen nutrientes a través de la producción de estiércol.  El ganado puede ayudar a distribuir las semillas. Oímos hablar a menudo de la extinción de especies silvestres, pero las razas ganaderas también se han visto afectadas. Entre 2000 y 2018 se extinguieron cerca de 150 razas de ganado doméstico.
  • Bosques, agua limpia y aire más puro: los bosques son una de las fuentes más importantes de diversidad biológica y albergan muchos hábitats para plantas, animales y microorganismos. Existen unas 60 mil especies de árboles en el mundo. Los bosques no son sólo hogar de animales, sino que actúan como filtros naturales que ayudan a purificar nuestras fuentes de agua. También secuestran y almacenan carbono, limpiando y enfriando el aire. Perder bosques significa perder fuentes de agua. 
  • Bosques mal gestionados y descenso de las poblaciones de peces: ¡Los bosques y los peces sí están vinculados! Cuando los bosques están mal gestionados, el flujo de agua se vuelve irregular. Hay más sedimentos que fluyen aguas abajo y menos agua dulce que llega a otras fuentes de agua, como lagos y océanos.
  • Manglares y la mitigación de las inundaciones: es sabido que los manglares y otros tipos de vegetación costera, como praderas marinas y marismas, pueden defender los suelos costeros y reducir el tamaño de las olas, disminuyendo las posibilidades o el impacto de inundaciones costeras y hasta prevenir huracanes; al igual que los arrecifes. De hecho, los bosques y tierras agrícolas reducen los riesgos y daños causados por inundaciones, tormentas, tsunamis, avalanchas, deslizamientos de tierra y sequías. 
  • Seguridad alimentaria y biodiversidad: la biodiversidad de los animales, peces o cultivos es en una necesidad subyacente para la producción de alimentos y seguridad alimentaria. Tener una gran variedad de cultivos ­ más nutritivos o de crecimiento más rápido; mejor adaptados a sequías o las altas temperaturas y otros que necesitan menos agua. Esto es necesario para hacer frente a los desafíos del cambio climático y del crecimiento demográfico. No se trata exclusivamente de variedades de cultivos, sino de la diversidad en los suelos; que  ayuda a las plantas a crecer.

Por increíble que parezca, casi todo está vinculado. El enramado de la vida en el planeta le compete y afecta a todos de manera directa o indirecta. La razón del aumento precio en la canasta básica, el aumento de temperatura, las sequías, etc. Todo está relacionado.