MÉRIDA.— Como un punto de encuentro entre memoria comunitaria, arte y saberes agrícolas, niñas, niños, jóvenes y personas adultas se congregaron en el Gran Museo del Mundo Maya para celebrar U Máank’inalil ixi’im (La fiesta del maíz) 2026, jornada conmemorativa organizada por la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) en el marco del Día Nacional del Maíz.
⇒ El encuentro tuvo como eje central el reconocimiento del ixi’im —maíz en lengua maya— como pilar del patrimonio biocultural de la entidad, con un programa enfocado en incentivar la conservación de las semillas criollas y afianzar el relevo generacional en las prácticas campesinas.
Durante la apertura, la titular de Sedeculta, Patricia Martín Briceño, enfatizó que la defensa del grano originario no solo responde a una necesidad alimentaria, sino a la custodia de la identidad peninsular:
“Preservar el maíz significa también proteger conocimientos y prácticas vinculados con la identidad yucateca; es fundamental que las nuevas generaciones conozcan estos saberes, mantengan su relación con la tierra y encuentren en el campo posibilidades de desarrollo. Recordemos que sin maíz no hay país”.

Ritualidad, poesía y economía comunitaria
La cartelera dio inicio con el K’uub óol, ceremonia tradicional de ofrenda y agradecimiento efectuada ante el tronco de una ceiba (ya’axche’), árbol sagrado de la cosmogonía maya. Posteriormente, el recinto albergó lecturas de poemas en lengua maya dedicados al ciclo agrícola y una expo venta de derivados artesanales del maíz producidos por familias de diversas comunidades del interior de Yucatán.
El componente pedagógico estuvo orientado a la niñez con el taller infantil “Óoxkúul: la milpa y sus sembrados”. En este espacio vivencial, menores de edad acompañados por sus familias aprendieron la mecánica del policultivo tradicional que entrelaza la siembra de maíz, frijol y calabaza, así como los cuidados rituales y ambientales inherentes a la labor campesina.
La fiesta integró también expresiones artísticas contemporáneas mediante recitales de música en lengua maya y concluyó con la visita guiada “U k’aaytuukul ixi’im: versos del maíz”, un recorrido que conectó el acervo de la sala permanente del museo con los testimonios orales y la cosmovisión viva del pueblo maya.
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EM/dsc
