DEBATES Y DESLINDES: Intelectuales orgánicos

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Por Gabriel Pereyra

 

Octavio Paz, maestro de Enrique Krauze, manejo siempre su soberbia y su expresion de hombre libre, afirmó que por la libertad vale la pena arriesgar la vida. Como dijera también don Quijote. Sobre esa premisa Krauze nos vendió la imagen del intelectual libre, capaz de arriesgar  la vida por la libertad por ser independiente. Su concepto de libertad era cuestionado porque parece que la libertad que él defendía era la de los gobiernos neoliberales una libertad burguesa y no la libertad como valor universal. Desde que Andrés Manuel López Obrador aparece en el escenario como un competidor fuerte para ocupar la presidencia de la república, Krauze lanza una serie de ataques, que para mi, redefinen su concepto de libertad, esta, es para los neoliberales, pero no para los que piensan de una manera distinta.

Las fobias de Krause se acentúan a medida que crece la popularidad de AMLO y junto a

sus extraordinarias crónicas y artículos que publica, a las conferencias que pronuncia con voz engalanada voz y con una puntación perfecta, lanza dardos de todo tipo contra un supuesto autoritarismo de un hombre que, para desgracia de Krauze, representa la esperanza de millones de mexicanos.  Mas tarde nos enteramos de que de su oficina salen las líneas generales de ataques al gobierno de la cuarta transformación. El gran amante de la libertad es también en el gran crítico y detractor de la libertad de 30 millones de mexicanos que votaron por la filosofía y el programa del actual presidente.

Enrique tiene un pensamiento claro, aplica adjetivos certeros que se quedan en la conciencia colectiva y que festejan amigos y enemigos. Hasta ahí todo bien. En un país plural, se vale la disidencia, la crítica, aunque llegue al comentario personal, mordaz y agresivo y no se mantenga en al juego de las ideas. Esa es una característica de una joven democracia como es la nuestra.

Todo iba bien con las voces disidente de Krauzs y Héctor Aguilar Camín, que son intelectualmente respetables por los trabajos que han hecho y publicado, por sus revistas y por el impulso que le han dado a la difusión de las ideas del país. Máxime hoy que como nunca, estamos viviendo un clima de libertad absoluta, lo menos que se puede hacer es dar la bienvenida a la crítica. Pero e aquí que la ética y moral de estos dos intelectuales tan prestigiados no obedecía a una disidencia ideológica, sino a una disidencia económica. Ambos recibían un estipendio de varios millones de pesos, sus revistas eran adquiridas mayoritariamente por el gobierno como una vía de subvención, les compraban cursos, libros, conciencias. Tenían como comprador y subvencionista mayoritario al gobierno federal.

Cuando llega el gobierno que preside AMLO se suspenden este tipo de ayudas y negocios que se proporcionaban a diversos e importantes periodistas, entre ellos a Enrique Krauze y Aguilar Camín. Al suspender las subvenciones y beneficios arrecieron la criticas para, como en la mejor de las épocas, doblar al Presidente y lograr que les siguiera manteniendo su situación privilegiada en lo económico.

De manera que en los asuntos de política interna y de gobierno, las opiniones y juicios de Enrique Krause y Héctor Aguilar Camín estaban tamizadas por una cuantiosa cantidad de dinero que les daban las administraciones de Peña Nieto y Felipe Calderón. Vil conducta de estos intelectuales, vendedores de la cultura, la cual, utilizan para lucrar en varios millones de pesos. Eso los hace intelectuales orgánicos y voceros del poder. No pensadores independientes. También demuestran la gran capacidad de negociación y corrupción de que son capaces.

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