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miércoles, marzo 11, 2026

Del Talón de hierro a la Edad del hombre

“La Inteligencia Artificial General podría llegar en esta década. Si es así, será el evento más transformador en la historia de la civilización. Su gobernanza será el problema de gestión más complejo jamás enfrentado. No hay garantías de que lo haremos bien.” María Elena Rúa. https://aprenderai.substack.com/p/pildora-16-el-futuro-de-la-humanidad

Por
Rafael Serrano
El dictum de Marx de que las fuerzas productivas (las tecnologías) se adelantarían a las formas de organización social y finalmente abandonarían/romperían los viejos ordenes de control social (capitalismos) se ha convertido en un hecho irrefutable. El motor de los cambios, las fuerzas productivas y su “nueva” división técnica del trabajo, socializante y de coste cero, ponen en jaque a la división social del trabajo capitalista: individualista, oligárquica, especulativa, centrada en el despojo y la explotación. Se resquebraja el tótem social llamado propiedad privada de los medios de producción. Pero todavía tendremos capitalismo para rato. Tendremos más guerras y destrucción: ¿sobreviviremos?
Mientras nace el orden nuevo, arribamos al sinuoso tiempo de “El Talón de Hierro”, aquella dis-topía de la que hablaba Jack London en su futurista novela. Lo veía “optimistamente”, como el escenario del final de la era capitalismo y preámbulo del advenimiento del reino de la libertad. Una utopía que le llamó la “Edad del Hombre”: una sociedad emancipada, libre, fraterna y comunitaria que superara el reino de la necesidad (trabajo alienado) y el trabajo lúdico, estético y erótico se convirtiera en un acto profundo de emancipación, como de alguna manera lo planteó hace más de medio siglo Herbert Marcuse en “Eros y civilización”. Cuando Angela Davis le preguntó: “¿..y cómo será esa sociedad?” Marcuse contestó: “tendremos todo el tiempo del mundo para pensar”. Mientras, la daga siniestra del holocausto nuclear estará pendiente de un botón, en manos de oligarcas locos, para borrar la utopía.
La modernidad trajo consigo la impronta del “progreso” en las alas de la razón instrumental. La ciencia se convirtió en un instrumento del poder económico y la cosificó: en lugar de que el saber científico mejorara la sociedad, a la humanidad y en general todo el sistema de la vida (ecología), las tecnologías contuvieron o clausuraron ese impulso/designio humanista, renacentista e ilustrado: convertir a la razón en el instrumento fundamental para la mejora humana (MH) y por tanto, para la conservación de la naturaleza con su diversidad y evolución: el conocimiento para el bien de todos. Hoy olvidado por las plutocracias que gobiernan ya con el Talón de Hierro.
Lo que viene, en el futuro inmediato, será un proceso de transformación doloroso, a veces acelerado y a veces pausado; siempre en riesgo, bajo el fantasma de la sexta extinción. Lo que vemos ahora es una confrontación entre el mundo fascista trumpiano y el esquizofrénico mundo de los oligarcas “globalistas” de Davos: El Talón de Hierro duro (los supremacistas MAGA/Musk) versus el Talón de Hierro suave (los viejos tiburones financieros de Wall Street/City de Londres). Viviremos tiempos muy oscuros y violentos. El Talón de Hierro será el “nuevo” régimen, previo al colapso del capitalismo: ¿El Talón de Hierro implica la Tercera Guerra Mundial?; ¿cuánto durará?
Recordar es poner los pies en la tierra
Por supuesto, en la modernidad hubo mejoras, avances civilizatorios “nunca antes vistos” y prestaciones tecnológicas secularizadas; pero también la brecha (gap) de la desigualdad creció y la democracia se convirtió en un esperpento dramatúrgico por todos manoseado y violado y la desigualdad en “asimetrías” y las guerras se convirtieron en más sangrientas, sofisticadas y depredadoras de todos los tiempos. Por otra parte, cabe reflexionar seriamente sobre el fracaso civilizatorio de la modernidad capitalista: pese al “ensanche” de las libertades o de la alfabetización existe un fracaso monumental en la formación de una ciudadanía ilustrada, racional dispuesta a construir su vida desde la verdad compartida, consensuada. Pasamos de ser un ganado obrero mal “alfabetizado” y explotado a una sociedad consumista cuya individualidad ha sido usurpada por una infocracia que ha usurpado la racionalidad. Veamos como se mira el futuro desde este gran desorden (contexto) que vivimos:
Apocalípticos e integrados en la era del derrumbe norteamericano
António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas afirma que “ la humanidad se enfrenta a una elección difícil y urgente: un colapso o un avance…”. En el umbral prospectivo aparecen, como decía Umberto Eco, las visones integradas y las apocalípticas. Ambas visiones quebradizas ya que en la era Trump no se sabe quien es “integrado” o “apocalíptico”. A lo mejor somos apocalípticamente integrados.
El informe “Estado del Futuro 20.0” del Millennium Project nos enfrenta y confronta con el porvenir. Nos anuncia un cambio civilizatorio sin precedentes. Las tecnologías de la comunicación y las biotecnologías plantean no solo un nuevo “orden mundial” sino una civilización trans-humana o meta-humana. Este señalamiento trae consigo una novedad, al parecer crucial o axial: la profecía de una sociedad donde es prescindible el ser humano como especie y por tanto, es prescindible todo el sistema de la vida, tal y como lo conocemos actualmente. No es solamente un cambio de paradigma social sino el probable/posible advenimiento de una civilización donde se quebrante la antropo-génesis y rompa con la relación fundante entre el Hombre y la Naturaleza, la vida y la muerte. El debate entre los humanistas y los pos-humanistas esta centrado en lo que significa “la mejora humana” (MH) y sus designios como ser social y como especie. Veamos:
De la utopía al alcance de la mano a la catástrofe inminente
El informe “Estado del Futuro 20.0” del Millennium Project (2025) es un canto a la utopía: “no tenemos derecho a ser pesimistas, pero tampoco podemos dormirnos en los éxitos del pasado… si las tendencias entre las 29 variables continúan, la condición humana será mejor en 2035 que hoy. Si lo hacemos bien, el futuro de la civilización podría ser realmente maravilloso mucho más allá de 2035.” Habría que señalar que si bien no tenemos derecho a ser “pesimistas”; si podríamos ser escépticos proactivos o realistas pragmáticos para afrontar el cambio socio-histórico más trascendental en la historia de la humanidad. Por eso tal vez no se habla de “catástrofe·” sino de “desafíos” y “retos”; muy en el lenguaje neutro de la alta burocracia de la ONU. Hoy es evidente que los proyectos de las Naciones Unidas están obturados, concluidos y no tienen futuro. Pero siguen siendo, aunque débiles, guías para el futuro deseable y posible.
El Informe del Millennium Project nos dice: el futuro será mejor que nuestra realidad actual, la cual ha “mejorado”, le llaman “mezcla de optimismo aleccionador y advertencias urgentes que todos deberíamos conocer”. Sin duda, un optimismo muy naive o solipsista, sin tocar los callos de sociedades gobernadas por plutocracias que se dicen demócratas imponiendo el discurso de un mundo “basado en reglas”; reglas que ellas imponen y administran; proponen, disponen y modifican de acuerdo a sus criterios supremacistas. La Unión Europea es un ejemplo paradigmático: habla de “la paz” basada en el poder militar y desde ese púlpito otorga certificados de democracia a quien convenga, alineados a sus intereses neo-coloniales a los del hegemón norteamericano. Lo resumimos en este menú discursivo dividido en dos cartas: el menú optimista (fortalezas) y el menú pesimista (retos y desafíos):
El menú optimista del Millenium Project
⦁ “La mayoría de las personas vivas hoy seguirán vivas en 2050, y la mayoría de los bebés nacidos actualmente vivirán hasta el año 2100…” afirmación que parte del axioma “si las cosas no cambian” (ceteris paribus) pero en el futuro TODO cambiará; por ejemplo: el diseño genético modificará la singularidad de la persona, hasta ahora un ser finito irrepetible e intransferible y transformara los procesos reproductivos modificando las estructuras de parentesco. Pasaremos al reino del futuro donde todo es posible. Como diría el poeta rumano Paul Celan: “..en los ríos/ al norte del futuro/tiro la red, que tú, indecisa/llenas con piedras escritas en las sombra…”
Robots para la Extensión Radical de la Vida
“Los nanobots utilizarían procesadores cuánticos extremadamente pequeños para gestionar la salud interna, mientras que los exoesqueletos convertirían a las personas en robots ciborg temporales. Un enfoque alternativo para la extensión radical de la vida es la IA/Avatar/Robot: un gemelo digital que habita un cuerpo robótico, un duplicado tuyo que permitiría que tu descendencia tenga contacto contigo para siempre. Con la base de datos de tu vida procesada por IA e implantada en un robot, se crearía un duplicado tuyo que se asemejaría a tu persona real y se transmitiría de generación en generación.”https://aprenderai.substack.com/p/pildora-16-el-futuro-de-la-humanidad
⦁ “La humanidad está ganando más de lo que está perdiendo. Los datos muestran mejoras sustanciales en salud, riqueza, educación, longevidad y conectividad global.” Pero omite decir que la desigualdad social es cada día mayor. La prosperidad no se comparte igualitariamente sino “asimétricamente”. ¿cuál será el futurible, lo deseable/posible? El escenario no habla de las pérdidas en la salud mental y física de la sociedad que no vive en el bienestar sino en un solipsismo ferozmente individualista o en una pobreza extenuante .
⦁ “…las condiciones climáticas continuarían empeorando durante varias décadas antes de alcanzar un nuevo equilibrio ambiental. La población mundial no está preparada para la magnitud de los cambios climáticos futuros. Sin una reversión del calentamiento global, las migraciones masivas desde las regiones más pobres hacia las más ricas serán inevitables.” Las migraciones son una característica del ser humano a lo largo de a historia y son, siempre han sido, “inevitables”; aunque ahora son producto del cambio climático/calentamiento global unido la violencia del modelo extractivista y del crimen organizado que han convertido sus tierras en tierras flacas, secas, violentas . Se requiere un modelo económico que construya una “civilización” basada en la conciencia ecológica. El mundo capitalista no garantiza ese porvenir. Más bien lo previene y lo reprime. Incluso con las guerras lo suprime.
⦁ “Más del 60% de la humanidad tiene acceso gratuito a la mayoría del conocimiento mundial. El acceso a información, educación y oportunidades económicas ha alcanzado niveles históricos sin precedentes.” Pero no aclara que ese “acceso” “gratuito” es relativo y muestra hondas desigualdades en la disposición de equipamiento para acceder al conocimiento y en habilidades para sus usos y aprendizajes. También son históricos los niveles de pobreza expresiva. Después de más de 200 años de alfabetización, la ciudadanía esta poco ilustrada, ahíta en una soberbia supremacista. La paradoja de Abraham Moles se manifiesta: la opulencia mediática esta unida a una miseria expresiva. ¿Cómo contrarrestar el sometimiento de lo presencial a la dictadura de la virtualidad?
⦁ “La pandemia generó el primer “tiempo muerto” global para que la humanidad reconsiderara sus prioridades y trayectorias. Aceleró la implementación de aplicaciones de inteligencia artificial y de “teletodo” (teletrabajo, educación a distancia, telemedicina, conferencias virtuales). Aumentó la conciencia colectiva sobre las interdependencias planetarias. Redujo temporalmente las emisiones de CO2 y la dependencia de combustibles fósiles. No creo que “la humanidad” haya “reconsiderado sus prioridades y trayectorias”. Más bien reforzó su individualismo y su ignorancia sobre su existencia en el mundo y reforzó una sociedad sumida en la paranoia del consumismo. Mostró más bien el fracaso “civilizatorio” de la Ilustración y las nuevas formas, cognitivas, de dominación capitalista incubaron en la mente de las personas. Las sociedades no han alcanzado la “edad de la razón”.
⦁ “El informe distingue tres tipos de Inteligencia Artificial (IA): la IA Estrecha (la que usamos hoy, como ChatGPT), la IA General (IAG), que igualaría o superaría la inteligencia humana en casi cualquier tarea, y la Superinteligencia artificial (SIA), que actuaría de formas que escapan a nuestra comprensión.” O sea: ¿anuncia la sociedad inteligente que sustituirá a las sociedades humanas y no humanas, vivientes? La que no necesitaría de humanos ni de vida: ¿el triunfo de Platón? No es un reto ni un desafío sino un quiebre que rompe con la relación fundante entre la naturaleza y el hombre. ¿Propone una sociedad sin naturaleza? Si es así, requiere de una profunda discusión: la caverna de las ideas (la exo-memoria en la red) ha decidido tomar el control: una sociedad de los mejores: ¿serán las máquinas de pensamiento, inteligentes, las que suplanten la relación entre el hombre y la naturaleza? La perspectiva pesimista nos habla de una “inteligencia” liberada de la pobre condición humana que erra constantemente presa de sus angustiada subjetividad: ¿será que Dios es una energía llamada información?; ¿triunfo del pensamiento gnóstico sobre el agnóstico? Vaya retos y vaya desafíos.
“La biología nos permite incrementar nuestra capacidad para procesar información. Ganamos 16 centímetros cúbicos de materia gris cada 100.000 años.
“La evolución de nuestro cerebro no solo es resultado de la biología, también la cultura ha estimulado el desarrollo de nuestro cerebro. La evolución cultural inclusive favoreció un desarrollo más rápido de nuestro cerebro que el resultante de la simple evolución biológica.”
Octavio Islas: La IA y la revolución de la conciencia
Menú pesimista (“desafíos” y/o “retos”)
⦁ “Las condiciones climáticas continuarían empeorando durante varias décadas antes de alcanzar un nuevo equilibrio ambiental. La población mundial no está preparada para la magnitud de los cambios climáticos futuros. Sin una reversión del calentamiento global, las migraciones masivas desde las regiones más pobres hacia las más ricas serán inevitables.” La abstracción “población mundial” no “preparada” olvida el abismo, no gap, entre las sociedades pobres y empobrecidas y las sociedades consumistas del “primer mundo”. Los Acuerdos de París para alcanzar el “equilibrio ambiental” han sido hechos trizas; los países hegemónicos siguen poniendo muros contra las migraciones que derrumban la libertad para transitar. Franz Fanon sigue vigente: los condenados de la tierra siguen sin tierra, techo y trabajo; sin salud, educación ni libertades; sin acceso pleno a las prestaciones tecnológicas. Devastados sus territorios solo queda el éxodo y la muerte. El cambio climático y el calentamiento global son efectos de 500 años de expoliación/saqueo de los capitalismos. La utopía del Millenium Project es naive porque evade denunciar al modo de producción basada en la enajenación de los bienes terrenales del hombre.
⦁ “La tecnología está avanzando más rápido que nuestra capacidad para gobernarla. El “Estado del Futuro 20.0” documenta que existe una “brecha peligrosamente amplia entre el progreso científico y tecnológico y la conciencia de los líderes políticos”. Sin embargo, la “brecha” no es entre los avances científicos y tecnológicos y la “conciencia” de la clase política. Lo que existe es un poder emergente, oligárquico, que se ha apropiado de las tecnologías y sus saberes para establecer nuevos mecanismos de control y violencia institucional, los GAFA: Google, Amazon, Facebook, Ali Baba, etcétera). La clase política está sometida a esos intereses: tecnologías de la información, biotecnologías y neurociencias al servicio de la Industria militar y de los poderes económicos.
⦁ “Los expertos en IAG advierten que la carrera geopolítica podría llevar a atajos en seguridad. El documento sobre Robots 2050 especula sobre aplicaciones tecnológicas sin abordar completamente los marcos éticos y regulatorios necesarios.” El problema no es solamente ético ni de atajos. Es la imposición de la razón instrumental sobre la manera de organizar la vida social y natural. Es un problema del poder oligárquico. Es una imposición/dominación que no se resuelve en una discusión ética. La robotización nos enfrenta a dos caminos: uno, emancipador: el tránsito a una sociedad liberada del trabajo enajenado orientada hacia una sociedad libre del trabajo, sin dolor ni sufrimiento y con tiempo para ocuparse de su existencia lúdica y estéticamente; y otro camino, no emancipado sino sometido o invadido por la “tecnologización” del cuerpo y de la mente con fines de control social; darwinianamente sujetos a una “selección natural” desde la IA.
⦁ “Gobernar la transición hacia la IAG podría ser el problema de gestión más complejo y difícil al que jamás nos hayamos enfrentado (…). Abogar por una adaptación incremental y cuidadosa, operando como si los riesgos de la IAG fueran existenciales.” “Es posible que no haya forma de que controlemos estas súper inteligencias y que la humanidad sea solo una fase pasajera en la evolución de la inteligencia.” La “inteligencia” convertida en un exo-cerebro hará prescindible a la persona y su subjetividad transitará a un mundo de entelequias donde los algoritmos definan lo que significa la Mejora Humana.
“La fusión de la mente humana con la inteligencia artificial (IA) permitirá incrementar la velocidad y el tamaño de la memoria, añadiendo varias capas al neocórtex. Ello, afirma Kurzweil “abrirá la puerta a un nivel de cognición mucho más complejo y abstracto de lo que podamos imaginar en la actualidad. Durante la próxima década “las personas van a interactuar con una IA que parecerá de verdad un ser humano, y las interfaces cerebro-ordenador más sencillas tendrán un gran impacto en la vida cotidiana, de forma parecida a los smartphones en el momento actual”. Si las máquinas son capaces de reconocer emociones humanas, ¿podrán experimentar emociones también?, ¿podrán desarrollar “conciencia”?”.
Octavio Islas: La IA y la revolución de la conciencia

Corolario

La modernidad trajo consigo la impronta del “progreso” en las alas de la razón instrumental. La ciencia se convirtió en un instrumento del poder económico y la cosificó: en lugar de que el saber científico mejorara la sociedad, a la humanidad, las tecnologías clausuraron el papel humanista renacentista e ilustrado y su imperativo categórico,: convertir a la razón en el instrumento fundamental para la mejora humana (MH). Por supuesto, en la modernidad hubo mejoras, avances civilizatorios “nunca antes vistos” y prestaciones tecnológicas secularizadas; pero también la brecha (gap) de la desigualdad creció y la democracia se convirtió en un esperpento dramatúrgico por todos manoseado y violado y la desigualdad en “asimetrías” y las guerras se convirtieron en más sangrientas, sofisticadas y depredadoras de todos los tiempos. Baste traer a cuenta que los avances científico tecnológicos se realizan en y desde el complejo industrial/militar, cuyo enfoque no es el paz ni la mejora humana.
En este nuevo escenario, cambian radicalmente nuestra conducta, nuestras percepciones, nuestras sensaciones y nuestra convivencia tanto social como individual. Estos cambios, no sólo embriagan y colocan a la urdimbre humana en una situación prometeica sino que anuncian pérdidas culturales y procesos de destrucción de nuestros entornos. Estamos viviendo un profundo cambio civilizatorio que puede conducirnos a la catástrofe y no necesariamente a realizar las utopías del progreso en que se sustenta algunos discursos posmodernos. Ahora la guerra aparece. El Talón de Hierro es un “monstruo grande que pisa fuerte sobre la pobre inocencia de la gente”.

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