#DESDELABARRERA: La vacuna es una esperanza, pero no toda



Aletia Molina

Con múltiples candidatas a vacunas en las últimas etapas de los ensayos clínicos, puede parecer que el fin de la pandemia está muy cerca. Sin embargo, una vacuna segura y eficaz sólo es el primer paso.

Para lograr la inmunidad colectiva, se habrán de vacunar a un gran número de personas. Lo que requerirá una cadena de suministro global prodigiosa y acceso equitativo a la vacuna.

El anuncio de que la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer tiene una eficacia mayor al 90 por ciento para prevenir infecciones de COVID-19 es razón para mantener la esperanza. Con una vacuna de esta eficacia, la erradicación de la enfermedad es completamente realista.

Pero, por desgracia, este anuncio no significa que ya podamos relajarnos, no. Significa que debemos ser incluso más estrictos con las medidas hasta que la vacuna esté disponible.

Ya no se trata de aprender a vivir de manera indefinida con el virus. Es lograr que la mayor cantidad posible de personas pasemos el invierno sin enfermar. Mantener baja la tasa de infección es importante, porque es lo que nos permitirá vencer al virus lo más rápido posible una vez que llegue la vacuna.

La incertidumbre sobre cuándo íbamos a tener una vacuna eficaz lo hizo aún más difícil. Suspender las convivencias durante un periodo incierto ha rayado en lo insoportable. Pero ahora podría ser más tolerable refugiarse si ya es por un periodo definido.

Para hacer más concreta la situación, consideremos las próximas festividades de Navidad. En vista de que los casos están aumentando rápidamente en todo el país, las reuniones sociales en espacios cerrados son más peligrosas que en cualquier otro momento. Las cenas de Navidad son el escenario ideal para los eventos de “superpropagación”: reúnen a personas de diferentes lugares alrededor de una mesa para hablar, reír y beber, por lo general en lugares con poca ventilación. Muchas familias se abarrotan en sus casas.

Muchos de nosotros no hemos visto a nuestra familia extendida desde hace meses. Si creemos que esta pandemia seguirá durante otro año (o más) es tentador pensar que los beneficios de la vacuna llegarán pronto. No podemos esperar para siempre, pero vale la pena guardarnos un poco más.

La vacuna de Pfizer aún debe aprobarse, fabricarse y distribuirse, la compañía estima que podría distribuir 50 millones de dosis antes de que termine el año. Otros 1300 millones llegarían en 2021. Si otras vacunas también tienen éxito, la ayuda podría llegar en la primavera.

Asumiendo que estos plazos se mantuvieran, el argumento a favor de evitar relajar las medidas se vuelve mucho más fuerte. Las personas ya no tienen que elegir entre el riesgo de propagar el COVID-19 y el de dejar de ver a la familia en el futuro cercano. Solo tenemos que sacrificar un poco más para poder verlos con mucha más seguridad. Hay que esperar y no bajar la guardia.

Sin dudar, los sacrificios necesarios para mantenernos a salvo del COVID-19 ya nos tienen rebasados, pero todo esto se vuelve más fácil de digerir si es por un periodo más corto.

Sería una locura relajar nuestra actitud. En vez de eso, sigamos utilizando cubrebocas, sanitizándonos, sin abrazos ni besos…  el final está mucho más cerca que antes.

Y para no perderlas en el radar, les dejo las que por lo menos hasta ahorita suenan como las más probables, básicamente ¿Cuánto van a costar?

Moderna. De acuerdo con el consejero delegado de la farmacéutica, Stephane Bancel, oscilaría entre los 32 y 37 doláres. Únicamente se vendería a los gobiernos de países con alto poder adquisitivo.

Oxford y Astrazeneca. Por ahora sería la más barata, pues la intención de esta compañía, que colabora en conjunto con la Universidad inglesa, es venderla al mismo costo de producción de 2.8 dólares.

«Nuestro objetivo es suministrar la vacuna a todo el mundo. Tenemos un objetivo que es también hacerlo sin beneficio, o sea que entregaremos la vacuna a precio de fábrica en todo el mundo», reveló Pascal Soriot, director general de la farmacéutica.

Pfizer y Biontech. Después de cerrar un contrato de 2 mil millones de dólares para repartir 600 millones a Estados Unidos, la empresa fijó un precio máximo debajo de los 20 dólares por dosis. El monto preciso sería de 19.50 dólares y considera los “requerimientos de salud pública durante la pandemia”, según declaró Sally Beatty, la encargada de prensa y relaciones públicas de la firma, a la agencia de noticias Reuters.

@AletiaMolina

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