Roberto Fuentes Vivar
· Seis décadas de narrativas de la CIA
· Gasolinas, Sacrificio, Cambios, Cosméticos
En seis décadas han cambiado los adjetivos, pero la narrativa de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la derecha mexicana, parece ser la misma que hace 60 años.
De ser una especie de anticristos de los años sesentas hoy quienes tenemos un pensamiento de izquierda somos para ellos narcoterroristas, porque así lo impuso la narrativa estadounidense.
La CIA en Estados Unidos generó un sentimiento anticomunista después del triunfo de la Revolución cubana en 1959 la CIA “desarrolló y difundió diversas narrativas anticomunistas como parte de sus operaciones psicológicas y de propaganda para frenar la influencia soviética” (el entrecomillado es de la IA de Google).
En México esta narrativa (asociada a una política del miedo) se impregnó de un sentimiento anticristiano hacia la izquierda, influenciado por organismos religiosos católicos como el Opus Dei y los Legionarios de Cristo y por asociaciones secretas como El Yunque.
(Recuerdo que, en su coche, la directora de la primaria en donde estudié, en la colonia Condesa, portaba orgullosa un gran letrero -con un pez o Ictus que significa “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador”- y con la leyenda “Cristianismo sí, Comunismo no”.)
Esta narrativa ocasionada que quienes teníamos un acercamiento con la izquierda éramos algo así como un Anticristo, lo que dio origen a barbaries tales como la de Canoa.
La década de los sesentas concluyó en México con la masacre de Tlatelolco, de la cual el expresidente Gustavo Díaz Ordaz se sentía orgulloso por supuestamente haber frenado la conjura comunista en contra de nuestro país.
En Estados Unidos fue diferente, para frenar el anticomunismo el gobierno y la derecha apoyaron la distribución de drogas entre los jóvenes con la idea de enajenarlos de la realidad. El caso más concreto es el ácido lisérgico (LSD). De esta manera intentaron “evitar” que su juventud no cayera “en las garras del comunismo”. Pero les fue peor porque el hipismo logró derrumbar mucha de la hipocresía existente en el american way of life, con su movimiento de no a la guerra y sí a la paz y Dios es amor.
En los años setentas continuó, por lo menos en México, la narrativa de que el comunismo era una versión de el Anticristo A ella se sumaron adjetivos -promovidos por los mismos grupos mencionado anteriormente y apoyados por la iniciativa privada- como Comunistoides y Socilistoides, para tratar de minimizar el pensamiento de izquierda,
De hecho, los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo fueron llamados así, a posteriori, por la iniciativa privada, porque el primero decidió cometer el pecado de afectar latifundios en el noroeste del país y el segundo nacionalizar los bancos. Además de que sumaron en sus filas a algunos de los participantes en el movimiento de 1968. Claro, en ese entonces, la iniciativa privada, junto con la CIA, movieron muchas de sus piezas para tratar de desestabilizar un país gobernado supuestamente por socialistas. Hay que recordar las reuniones de los encapuchados de Chipinque.
D esta manera, en los ochentas quienes comulgábamos con la izquierda éramos socialistoides o comunistoides que comíamos niños (en crudo o en salsa verde) pagados por el “Oro de Moscú”. Por cierto, nunca se pudo comprobar que ese oro de Moscú llegara a los bolsillos de la mayoría de quienes teníamos un pensamiento de izquierda. Por lo menos no a mí,
En los años ochentas las cosas cambiaron y llegó a México el neoliberalismo, por lo que de manera hipócrita los gobiernos priistas (Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari) intentaron (y a veces lo lograron) cooptar a personajes de izquierda, con lo que nació el término “izquierda responsable”, que era la que aprobaba el nuevo modelo económico. Los demás, éramos “marxistas trasnochados” o simplemente “opositores al progreso”. Incluso estábamos comprados por el “oro del Kremlin” y hasta se acuñó el término “populistas” para tratar de denostar a quienes no estábamos de acuerdo con el gobierno para unos cuantos.
Así, me convertí en populista, marxista trasnochado y opositor al progreso.
En los noventas, con el apoyo de la CIA y de organismos como los Legionarios de Cristo, el Yunque o el Opus Dei y ya de la ultraderecha española, además de la estadounidense, se fortalecieron a nivel global y nacional las tesis de que quienes pensábamos de izquierda éramos unos trasnochados y populistas, porque ya se había caído el muro de Berlín y habían salido a la luz la antidemocracia y hasta actitudes dictatoriales que había tras la llamada cortina de hierro.
Entonces se nos aplicaron otros motes como dictadores, como si toda la izquierda en mundo hubiera creído que la situación de Moscú o de Polonia era un ideal. Nada más falso, pero entonces comenzó a aplicarse a la izquierda, como sinónimo, dictadura. ¡¡¡¡Ufff!!!! Entonces también yo por comulgar con la izquierda podía recibir el mote de dictador, aunque fuera simpatizante de otros modelos de izquierda como los aplicados en los países nórdicos.
En los primeros años de este siglo, el neoliberalismo se consolidó prácticamente en todo el mundo, por lo que quienes no comulgábamos con ese sistema, nos convertimos en enemigos de la modernidad y, desde luego, en dictadores, como bien lo difundieron algunos gobiernos estadounidenses, la iglesia católica y los organismos mexicanos ya mencionados, junto con muchos dirigentes empresariales, a lo que se sumó el mote de “peligros para México”, como lo fue la izquierda en Estados Unidos en los años sesenta, cuando los comunistas eran un peligro para ese país.
Ya en la segunda década de este siglo, los izquierdistas además de ser anticristos, socialistoides, enemigos del progreso, dictadores, come niños, irresponsables, trasnochados y muchos otros adjetivos, se sumaron otros “corruptos” y más recientemente “narcoterroristas”, porque sí lo dispuso Donald Trump.
Y las campañas de la CIA, sobre todo en contra de México, porque el gobierno de Claudia Sheinbaum se considera de izquierda, han arreciado, al grado de mencionarlo como “narcogobierno”, con dinero de Moscú, sino de Estados Unidos y hasta de Argentina.
En este último caso está el hecho (por lo menos así lo demuestra una investigación con audios que no han sido desmentidos) de que el presidente argentino, Javier Milei, habría aportado 350 mil dólares para conformar un equipo de comunicación regional destinado a lanzar una campaña mediática contra los mandatarios de México, Claudia Sheinbaum, y de Colombia, Gustavo Petro, de acuerdo con el registro de audios de una conversación sostenida entre el ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández y las actuales autoridades hondureñas, lo que causó fuerte impacto en Argentina, como lo señalan una nota de mi querida Stella Calloni en La jornada y varias publicadas en Argentina y Honduras.
La investigación indica que Hernández fue detenido por narcotráfico en Estados Unidos en 2024, condenado a 24 años de prisión e indultado por Donald Trump, a pesar de ser uno de los más importantes jefes narcotraficantes de la región.
Pues este personaje, en una charla telefónica con la presidenta de Honduras, Nasry Asfura (apoyada directamente por Donald Trump) da cuenta de cómo una agencia con dinero sucio busca generar una narrativa (con falsas noticias e información manipulada) contra el actual gobierno de México por ser, en opinión de estos personajes, de la CIA y de la derecha nacional, un “narcogobierno terrorista”.
(Por cierto, esos 350 millones de dólares equivalen a más de lo que destina el actual gobierno federal a publicidad oficial. ¿Se vale que un narcotraficante condenado lance acusaciones de narcotráfico a gobiernos como el de México? Creo que no.)
Así las cosas, en mi vida pasé de ser anticristo a convertirme en narco terrorista (pasando por corrupto, trasnochado, populista y otros muchos), porque así es la narrativa generada por miles de millones de dólares.
Dice el filósofo del metro: la narrativa subsidiada convence a quienes quieren convencerse, a quienes no, pues no.
Tianguis
De acuerdo con el decreto publicado el jueves por la noche en el Diario Oficial de la Federación (DOF), Hacienda elevó el estímulo para la gasolina regular y reactivó el del combustible premium; sin embargo, redujo el del diésel, insumo clave para el transporte de mercancías. Para el periodo del 2 al 8 de mayo, Hacienda otorgará un estímulo de 60.76 por ciento al diésel, de 38.08 por ciento a la gasolina regular, la de mayor consumo en el país, y de 26.53 por ciento a la gasolina premium. En el caso del diésel, cubrirá 4.4741 pesos, mientras que los consumidores pagarán 2.8893 pesos por litro. Para la gasolina regular, el apoyo será de 2.5517 pesos, por lo que los automovilistas desembolsarán 4.1484 pesos por litro. Y en el caso de la gasolina de alto octanaje, la premium, el estímulo será de 1.5012 pesos, por lo que los consumidores pagarán 4.1567 pesos por litro… Poco antes de este anuncio, el secretario de Hacienda, Édgar Amador, había dicho que “el gobierno considera que los estímulos fiscales otorgados a los combustibles, que semanalmente cuestan más de dos mil millones de pesos, continuarán toda vez que las finanzas públicas no han tenido un impacto directo”. Y en conferencia de prensa indicó que este sacrificio fiscal equivale a dos mil 500 millones de pesos semanales. Nada más, para poner en perspectiva esta cifra, equivale a 10 veces los 201 millones de pesos que recaudó el SAT por impuesto especial a apuestas y sorteos… La Secretaría de Economía (SE) anunció una serie de nombramientos, tras la renuncia de funcionarios que buscarán competir por cargos de representación popular; entre ellos, Santiago Nieto, quien dejará la titularidad del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). En su lugar, llegará Vidal Llerenas Morales que dejará la subsecretaría de Industria y Comercio. Además, Ximena Escobedo Juárez asumirá la subsecretaría de Industria y Comercio, cargo que ocupaba Llerenas y Carlos Javier Castillo Pérez será el nuevo jefe de la Unidad de Desarrollo Productivo, mientras que Luis Enrique Vázquez Rodríguez ocupará la dirección general de Industrias Pesadas y de Alta Tecnología. También fue designada María Idalia Salgado Hernández como directora general de Facilitación Comercial y Comercio Exterior, en sustitución de Wilfrido Márquez. Otros funcionarios presentaron su renuncia con el objetivo de realizar actividades de índole político, entre ellos Héctor Ochoa Moreno, Salma Luévano Luna, Omega Vázquez Reyes, Humberto Hernández y Julio Benavides Serrano… interesante que la industria cosmética mexicana está atravesando uno de sus momentos más sólidos: lidera las exportaciones del sector en América Latina, atrae inversión extranjera a tasas récord y consolida a México como el tercer productor de cosméticos en el continente, solo detrás de Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, detrás de ese dinamismo exportador existe un reto financiero que muchas empresas del sector enfrentan en silencio: la brecha entre los ciclos de producción y cobro, que puede comprometer la operación y el crecimiento de las empresas más ágiles del mercado, señala Mundi, compañía de servicios de financiamiento especializado en comercio internacional. Esta industria representa alrededor del dos por ciento del PIB manufacturero en México, con un valor superior a los 470 mil millones de pesos y se espera que mantenga un crecimiento anual del 6.05 en 2026.
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