A casi dos décadas de que el Congreso de Quintana Roo advirtiera oficialmente la falta de servicios, infraestructura y oportunidades económicas en Xcalak, buena parte de los mismos problemas sigue formando parte de la conversación local. La comunidad que ayudó a proteger uno de los ecosistemas más valiosos del Caribe mexicano enfrenta ahora una pregunta distinta: cómo conservarlo sin condenar a quienes viven ahí al estancamiento.
Recientemente, el comunicador local, Sergio Beltrán, volvió a poner en el foco el rezago histórico de Xcalak mediante varias reflexiones desde sus redes, ante esto, desde El Maya decidimos realizar un reportaje especial.
Han pasado casi 19 años desde que el Congreso de Quintana Roo pidió acciones concretas para Xcalak en salud, vivienda, educación, infraestructura, aprovechamiento sustentable de sus recursos e incluso incentivos para atraer inversión turística. El planteamiento quedó registrado en un Punto de Acuerdo del Congreso del Estado de abril de 2007, donde se solicitaban recursos extraordinarios para atender carretera, puente, escuela, muelle y servicios públicos.
El problema de Xcalak, por tanto, no es únicamente una obra deteriorada ni una mala temporada turística, es un rezago acumulado durante décadas. El propio Congreso de Quintana Roo ya reconocía en 2007 que la comunidad tenía vocación para recuperar su desarrollo mediante turismo y aprovechamiento sustentable.
La historia de Xcalak obliga a mirar el tema con más cuidado. La propia comunidad participó desde 1995 en el proceso que derivó en la creación del Parque Nacional Arrecifes de Xcalak, decretado en 2000. El Programa de Manejo de CONANP señala que fue elaborado con participación local y parte de una idea que sigue vigente: conservar los recursos naturales no debería significar inmovilizar económicamente a quienes viven de ellos. El modelo buscaba compatibilizar protección ambiental, pesca regulada, turismo, capacitación y alternativas productivas.
Esa historia cambia el sentido de la discusión actual. El dilema de Xcalak nunca debería plantearse como si hubiera que escoger entre una comunidad que quiere desarrollarse y ambientalistas que buscan protegerla. La misma comunidad que necesita desarrollo ayudó a construir la conservación.
Un reportaje de El País publicado en 2017 mostró que una política de conservación sin suficientes alternativas económicas podía generar tensiones y nuevas presiones sobre los propios recursos que se buscaba proteger. La lección fue clara, la pobreza y el estancamiento tampoco son políticas ambientales. Cuando no existe una base económica suficiente, también se debilita la capacidad colectiva para cuidar el territorio.
La situación actual vuelve más urgente esa discusión. En junio de 2026, más de 50 pescadores de Xcalak reportaron 21 días sin poder salir a trabajar por marejadas, vientos y sargazo, con pérdidas superiores a 230 mil pesos, de acuerdo con Por Esto.
Además, un proyecto de monitoreo del Gobierno de Quintana Roo reportó en Xcalak una afectación particularmente alta por sargazo y una acumulación marcada de lixiviados; algunos habitantes entrevistados refirieron molestias respiratorias y cutáneas durante periodos de alta exposición. Estas observaciones forman parte de un estudio y no sustituyen un diagnóstico clínico individual, pero sí muestran que la contingencia tiene una dimensión ambiental, económica y de salud pública.
Xcalak enfrenta así una paradoja especialmente difícil, depende económicamente de un ecosistema que necesita conservar, pero atender las afectaciones que amenazan ese mismo ecosistema también requiere dinero, infraestructura, tecnología y capacidad operativa.
La discusión correcta, entonces, no debería ser entre desarrollo o conservación, sino sobre qué tipo de desarrollo es compatible con Xcalak. La inversión pública y privada puede ser parte de la respuesta, siempre bajo límites claros: capacidad de carga, tratamiento de residuos y aguas, cumplimiento del Programa de Manejo, protección del arrecife, participación comunitaria y mecanismos para que la derrama económica permanezca en el territorio.
Ese futuro difícilmente puede diseñarse desde Cancún, Ciudad de México o desde una conversación viral en redes sociales. La comunidad debe conservar el papel principal en decidir qué quiere proteger, qué está dispuesta a desarrollar y bajo qué condiciones. La participación local no puede reducirse a una consulta cuando las decisiones ya están tomadas.
Si existe un nuevo modelo turístico, tendrá que construirse con pescadores, prestadores de servicios, jóvenes, pequeños empresarios, cooperativas y familias que conocen tanto las oportunidades como los límites ecológicos del lugar.
El reto de Xcalak es encontrar una tercera vía: ni crecimiento desordenado ni estancamiento permanente. Cuando no existe equilibrio entre protección ambiental y desarrollo económico, el medio ambiente también puede terminar perdiendo, no porque conservar sea un error, sino porque ninguna política de conservación puede descansar indefinidamente sobre una comunidad económicamente frágil.
La pregunta de fondo es cómo puede Xcalak desarrollarse sin perder aquello que lo hace distinto.

Xcalak, a 19 años continua en el estancamiento
La publicación reciente del comunicador local Sergio Beltrán volvió a poner a Xcalak en el centro de la conversación del sur de Quintana Roo. Su reflexión habla de apagones, muelle deteriorado, infraestructura en malas condiciones, sargazo, pocas oportunidades económicas y una sensación de abandono que, después de ser retomada por medios y páginas locales, encontró eco entre habitantes de la región. Lo relevante es que el reclamo no comenzó en redes sociales ni pertenece únicamente a esta coyuntura.
En abril de 2007, el Congreso de Quintana Roo discutió un punto de acuerdo dedicado específicamente a Xcalak. El documento pedía recursos extraordinarios para reparar carretera, puente, escuela y muelle, y exhortaba a los gobiernos estatal y municipal a “afrontar de manera inmediata la ausencia de servicios públicos e infraestructura adecuados”. También proponía acciones de salud, vivienda y educación, aprovechamiento sustentable de los recursos naturales e incluso incentivos para atraer inversión turística. Han pasado casi 19 años.
La coincidencia entre aquel diagnóstico y las preocupaciones actuales ayuda a entender que el problema de Xcalak no es únicamente el deterioro de una obra o una mala temporada turística. Es un rezago acumulado durante décadas.
De puerto estratégico a pequeña comunidad aislada
Xcalak nació oficialmente en 1900 alrededor de la llamada Flotilla del Sur y llegó a convertirse en un punto estratégico para abastecer a Payo Obispo, hoy Chetumal. Durante la primera mitad del siglo XX tuvo actividad portuaria, producción de copra y pesca. El huracán Janet, en 1955, destruyó gran parte del poblado y de su economía; quienes permanecieron reconstruyeron su forma de vida principalmente alrededor del mar.
Hoy es una comunidad pequeña. El Censo de Población y Vivienda de 2020 registró 436 habitantes, de acuerdo con registros estatales basados en información censal. Además, su ubicación añade una dificultad estructural: el Programa de Manejo y estudios territoriales sitúan a Xcalak a gran distancia de Chetumal y a alrededor de 60 kilómetros de Mahahual. Esa distancia encarece servicios, mantenimiento, suministros y cualquier actividad económica que dependa de conectividad permanente.
Sin embargo, reducir el problema a la distancia sería insuficiente. Xcalak ha tenido durante décadas activos naturales extraordinarios y posibilidades claras para desarrollar actividades económicas. El propio Congreso de Quintana Roo señalaba desde 2007 que la comunidad tenía vocación para recuperar su desarrollo mediante turismo y aprovechamiento sustentable.
Xcalak no rechazó la conservación: la impulsó
Existe otro dato fundamental para entender la discusión. La protección ambiental de Xcalak no llegó únicamente impuesta desde fuera. En 1995 habitantes de la propia comunidad comenzaron el proceso para proteger sus arrecifes y recursos costeros, acompañados por Amigos de Sian Ka’an y especialistas. Esa iniciativa terminó con el decreto del Parque Nacional Arrecifes de Xcalak en noviembre de 2000, con una superficie cercana a 17 mil 949 hectáreas, de las cuales alrededor de 13 mil 428 son marinas.
El Programa de Manejo es particularmente revelador: señala que fue elaborado con participación directa de la comunidad y parte de una idea que hoy sigue vigente: conservar los recursos costeros no debe significar inmovilizar económicamente a quienes viven de ellos.
El modelo buscaba combinar protección ambiental, pesca regulada, turismo, capacitación y alternativas productivas. Esa historia cambia el sentido de la discusión actual. El dilema de Xcalak nunca debería plantearse como si hubiera que escoger entre una comunidad que quiere desarrollarse y ambientalistas que buscan protegerla: La misma comunidad que necesita desarrollo ayudó a construir la conservación.
El problema aparece cuando conservar no alcanza para vivir
Con el paso de los años, sin embargo, las alternativas económicas no crecieron al ritmo esperado. En 2015, la propia Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas presentó como ejemplo al grupo Jóvenes por Xcalak, integrado por habitantes capacitados para monitorear arrecifes, tortugas, peces, langosta, caracol rosado y jaguar. En ese mismo comunicado reconocía que estos jóvenes enfrentaban pocas oportunidades para su desarrollo y que parte de la población terminaba migrando en busca de opciones de vida.
Un reportaje publicado por El País en 2017 documentó una contradicción similar. Xcalak había recibido capacitación en turismo, buceo, inglés, primeros auxilios y actividades alternativas, pero la transición de una economía pesquera hacia una turística no produjo beneficios homogéneos.
El reportaje mostraba también que una conservación sin suficientes alternativas económicas podía generar tensiones y presiones sobre los propios recursos que se buscaba proteger. Ahí aparece una de las principales lecciones de Xcalak: la pobreza o el estancamiento no son políticas ambientales.
Una comunidad necesita ingresos para mantener negocios, embarcaciones y viviendas; jóvenes con razones para quedarse; prestadores de servicios capaces de capacitarse y modernizarse; recursos para gestionar residuos, atender contingencias y mantener infraestructura. Cuando esa base económica no existe, también se debilita la capacidad colectiva para cuidar el territorio.
Infraestructura: un problema repartido entre demasiadas ventanillas
Los apagones son uno de los ejemplos más visibles.
En mayo de 2024, habitantes de Xcalak bloquearon la carretera federal 307, en el crucero hacia Mahahual, para exigir solución a los cortes recurrentes de electricidad. Los residentes explicaron entonces que las interrupciones afectaban hogares, negocios y actividades económicas.
El muelle reproduce otra dificultad: la fragmentación institucional, habitantes llevan años solicitando su reparación. APIQROO ha explicado que no puede intervenir directamente mientras la infraestructura no esté incorporada a su título de concesión; en 2025 su director señaló que destinar recursos estatales a un inmueble fuera de su concesión sería jurídicamente improcedente.
Así, problemas que para un vecino son simplemente “el muelle está deteriorado” terminan repartidos entre concesiones federales, autoridades portuarias, municipio y distintas competencias administrativas.
Ha habido inversiones públicas. Documentos municipales contemplaron, por ejemplo, 59 luminarias para Xcalak con una inversión superior a cinco millones de pesos, y a finales de 2025 autoridades educativas anunciaron más de tres millones de pesos para intervenir preescolar, primaria y telesecundaria. Son acciones relevantes, pero su carácter disperso ayuda también a explicar por qué persiste la percepción de que falta una estrategia integral de desarrollo.
El sargazo terminó por conjuntar la crisis ambiental con la económica
A todas esas condiciones se añadió un problema que hace veinte años tenía una escala completamente distinta: el sargazo. En junio de este año, más de 50 pescadores de Xcalak reportaron 21 días sin poder salir a trabajar debido a marejadas, vientos y acumulaciones de sargazo. Las pérdidas reportadas superaban los 230 mil pesos.
El problema no termina en la playa. Un proyecto de monitoreo del Gobierno de Quintana Roo encontró en Xcalak una afectación particularmente alta y una acumulación marcada de lixiviados. Algunos habitantes entrevistados reportaron molestias en piel y vías respiratorias durante las temporadas de mayor presencia de sargazo. Estas observaciones forman parte de una investigación sobre exposición y posibles riesgos a la salud; no equivalen por sí mismas a establecer diagnósticos médicos individuales, pero evidencian que la contingencia también tiene una dimensión sanitaria.
Durante 2025 y 2026 hubo operativos conjuntos de Marina, gobierno, sector privado y población civil que incluyeron acciones en Mahahual y Xcalak, por lo que tampoco sería exacto afirmar que no ha existido ninguna respuesta institucional. El problema es la escala y permanencia necesarias frente a recales capaces de paralizar actividades económicas durante semanas.
Xcalak enfrenta así una paradoja especialmente difícil, depende económicamente de un ecosistema que necesita conservar, pero atender las afectaciones que amenazan ese mismo ecosistema también requiere dinero, infraestructura, tecnología y capacidad operativa.
Inversión no significa repetir Cancún
Hablar de inversión en Xcalak exige otra precisión. La comunidad no pidió proteger sus arrecifes para sustituirlos después por un modelo de urbanización masiva. La historia documentada del Parque Nacional muestra justamente lo contrario: los habitantes buscaban evitar que el crecimiento destruyera aquello de lo que dependían. Por ello, la discusión no debería ser entre desarrollo o conservación, sino sobre qué tipo de desarrollo es compatible con Xcalak.
Inversión pública significa resolver aquello que corresponde al Estado: electricidad confiable, infraestructura, conectividad, espacios públicos, salud, educación, manejo de residuos, muelle y capacidad para enfrentar contingencias ambientales.
La inversión privada tiene otra función: puede ampliar hospedaje, gastronomía, pesca deportiva sustentable, buceo, servicios turísticos, proveeduría, tecnología ambiental y otros proyectos capaces de generar empleos e ingresos locales.
Ambos tipos de inversión necesitan límites claros: capacidad de carga, tratamiento de residuos y aguas, cumplimiento del Programa de Manejo, respeto al arrecife, participación comunitaria y mecanismos que eviten que la derrama económica salga del territorio sin beneficiar a quienes viven ahí.
Incluso las políticas federales de conservación reconocen esa necesidad. Las reglas de PROCODES contemplan proyectos productivos sustentables, ecoturismo, capacitación y fortalecimiento de capacidades dentro de áreas naturales protegidas. Conservación y economía, al menos en el diseño institucional, no son conceptos incompatibles.
Una ruta que ya comenzó a discutirse desde Xcalak
En junio de 2026 ocurrió algo que puede ofrecer una pista sobre el camino posible. IBANQROO, Amigos de Sian Ka’an y el Instituto Tecnológico de Chetumal realizaron en Xcalak un Taller de Diagnóstico Participativo de Turismo. Participaron prestadores de servicios y pescadores dedicados al fly fishing. El ejercicio incluyó cartografía participativa, identificación de oportunidades y riesgos y recuperación del conocimiento de quienes trabajan diariamente en el territorio.
Ese detalle resulta central. El futuro económico de Xcalak difícilmente puede diseñarse desde Cancún, Ciudad de México o desde una conversación viral en redes sociales. Eso tampoco significa cerrar la puerta a científicos, organizaciones ambientales, empresas o instituciones externas. Todos pueden aportar conocimiento, capital o experiencia, pero la comunidad debe conservar el papel principal en la definición de qué quiere proteger, qué está dispuesta a desarrollar y bajo qué condiciones.
La participación local no puede reducirse a una consulta cuando las decisiones ya están tomadas. Si existe un nuevo modelo turístico para Xcalak, deberá construirse desde lo local, con pescadores, prestadores de servicios, jóvenes, pequeños empresarios, cooperativas y familias que conocen tanto las oportunidades como los límites ecológicos del lugar.
El riesgo de quedarse exactamente como está
Mantener Xcalak sin nuevas inversiones tampoco significa congelarlo intacto. La infraestructura envejece. Los jóvenes migran. Los negocios pierden capacidad económica. El muelle se deteriora. Las contingencias ambientales cuestan dinero. El sargazo afecta pesca y turismo.
Una comunidad con menos habitantes, menos ingresos y menos oportunidades tiene también menos herramientas para financiar la protección del lugar donde vive, por eso, el verdadero desafío no consiste en decidir si Xcalak debe crecer, consiste en decidir cómo puede desarrollarse sin perder aquello que lo hace distinto.
El Congreso de Quintana Roo planteó prácticamente esa misma discusión en 2007: servicios, infraestructura, calidad de vida, aprovechamiento sustentable e inversión turística aparecían en un mismo documento.
Casi dos décadas después, la conversación sigue abierta, Xcalak tiene un arrecife excepcional, una historia ligada al mar, pesca, naturaleza y una comunidad que demostró hace décadas que sabe organizarse para proteger su territorio.También tiene apagones, un muelle pendiente, vulnerabilidad frente al sargazo y generaciones que necesitan oportunidades.
Cuando no existe equilibrio entre protección ambiental y desarrollo económico, el medio ambiente también puede terminar perdiendo. No porque conservar sea un error, sino porque ninguna política de conservación puede descansar indefinidamente sobre una comunidad económicamente frágil.
El reto para Xcalak es construir una tercera vía: ni crecimiento desordenado ni estancamiento permanente. Un modelo de turismo sostenible, inversión regulada, infraestructura pública y derrama económica local, construido desde la comunidad y con reglas suficientes para proteger el arrecife que los propios xcalakeños decidieron conservar.
Ese diálogo todavía está por construirse y esta vez, la voz que debería marcar el punto de partida es la de Xcalak, así lo considera su comunidad.
Fuentes consultadas y documentos para contraste
- Publicación original de Sergio Beltrán:
https://www.facebook.com/share/p/1DbFhjd1pQ/ - Congreso de Quintana Roo — Punto de Acuerdo sobre Xcalak, abril de 2007:
https://documentos.congresoqroo.gob.mx/historial/11_legislatura/acuerdos/3anio/1PO/U1120070417127.pdf - CONANP — Programa de Manejo del Parque Nacional Arrecifes de Xcalak:
https://simec.conanp.gob.mx/pdf_libro_pm/37_libro_pm.pdf - CONANP — ficha del Parque Nacional Arrecifes de Xcalak:
https://simec.conanp.gob.mx/ficha.php?anp=37®=9 - CONANP — Jóvenes por Xcalak:
https://www.gob.mx/conanp/prensa/jovenes-por-xcalak-nuevas-generaciones-en-favor-de-la-conservacion - El País — historia de conservación, pesca y turismo en Xcalak:
https://elpais.com/elpais/2017/03/01/ciencia/1488366770_061844.html - La Jornada Maya — protesta por apagones en Xcalak:
https://www.lajornadamaya.mx/quintanaroo/231625/habitantes-de-xcalak-bloquean-la-carretera-federal-307-por-constantes-apagones - Noticaribe — situación jurídica y reparación del muelle de pescadores:
https://noticaribe.com.mx/2025/11/24/habitantes-de-xcalak-seguiran-a-la-espera-de-que-se-repare-el-muelle-de-pescadores-aclara-director-de-la-apiqroo-que-quintana-roo-no-puede-destinar-recursos-a-inmuebles-de-los-que-no-cuenta-con-titul/ - Por Esto — pescadores sin faena por marejadas y sargazo, junio de 2026:
https://www.poresto.com/quintana-roo/chetumal/2026/6/13/crisis-pesquera-en-xcalak-21-dias-sin-faena-por-marejadas-y-sargazo.html - Gobierno de Quintana Roo — monitoreo de sargazo, lixiviados y salud en Xcalak:
https://transparenciafocalizada.qroo.gob.mx/node/392865 - Gobierno de Quintana Roo — Taller de Diagnóstico Participativo de Turismo en Xcalak, junio de 2026:
https://cgc.qroo.gob.mx/realizan-ibanqroo-amigos-de-sian-kan-a-c-y-el-instituto-de-tecnologico-de-chetumal-segundo-taller-de-diagnostico-participativo-de-turismo-en-la-reserva-estatal-santuario-del-manati-bahia/ - CONANP — PROCODES:
https://www.gob.mx/conanp/acciones-y-programas/programa-de-conservacion-para-el-desarrollo-sostenible-procodes-2026 - Ayuntamiento de Othón P. Blanco — inversión y alumbrado público:
https://www.opb.gob.mx/portal/PMD/docs/ACTAS-2024-2027/ACTA%20DE%20LA%20TERCERA%20SESI%C3%93N%20ORDINARIA%202025.pdf - Información sobre inversión educativa anunciada para Xcalak:
https://elquintanarroense.com.mx/2025/12/15/xcalak-recibira-una-inversion-superior-a-los-3-millones-de-pesos/
