VILLA MACULTEPEC.— La reconstrucción de la tranquilidad comunitaria no se decreta desde un escritorio; se camina casa por casa, brocha en mano y con la voz de las nuevas generaciones al frente. Durante la edición número 64 de las Jornadas de Paz en el municipio de Centro, la juventud dejó de figurar como un sector vulnerable al margen para colocarse en el centro de las acciones comunitarias mediante la iniciativa federal “Jóvenes Unen al Barrio”.
⇒ El despliegue territorial busca tres metas prioritarias: regenerar la infraestructura urbana básica, acercar más de 80 trámites gubernamentales y de salud directamente a la población, y sanar el tejido vecinal atacando las causas de la marginación.
El programa “Jóvenes Unen al Barrio“, coordinado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) del Gobierno federal, atiende a personas de entre 12 y 29 años de edad en contextos de alta vulnerabilidad —incluyendo a quienes se encuentran fuera del sistema educativo y del mercado laboral— ofreciéndoles opciones para retomar los estudios y capacitarse en diversas disciplinas.
Actualmente, cerca de 110 jóvenes provenientes de 14 colonias y rancherías de Centro canalizan su tiempo en tareas que impactan directamente en sus entornos: desde jornadas de pintura y mantenimiento en parques públicos, hasta talleres de boxeo, dibujo, funciones de cine al aire libre y torneos deportivos para infancias.

Norma Rosalía Flores Miranda, madre joven de la colonia Indeco y recién graduada de preparatoria abierta, recalca el impacto de esta intervención preventiva ante los riesgos que rondan a su generación:
“Hay muchos jóvenes que están cayendo en eso del dinero fácil. Antes quizá no teníamos qué hacer en casa y ahora tenemos un espacio para aprender, servir y construir algo junto a los demás. No se trata sólo de pasar el día, sino de sentirse útil y tomada en cuenta”, relata mientras participa en las faenas de limpieza y reciclaje.
Para otros participantes, el valor del esquema radica simplemente en el reconocimiento social. Yeinner Oswaldo Valencia, habitante de Jolochero segunda sección, subraya la relevancia de encontrar opciones sanas antes de que las circunstancias adversas determinen el destino de los barrios marginados. “Que nos tomen en cuenta; me siento bien de salir a apoyar a la gente que en verdad necesita el apoyo”, comenta al agradecer el acceso a espacios donde su labor es valorada.
Entre pasillos comunitarios intervenidos, módulos de atención ciudadana y brigadas juveniles que tocan puertas para difundir derechos y programas, la estrategia conjunta entre la federación y el gobierno tabasqueño demuestra que la pacificación se consolida cuando la juventud encuentra alternativas tangibles para construir comunidad desde sus propias calles.
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EM/dsc
