Julio Ortiz Mena: por qué banca, fintech e inteligencia artificial están entrando en una nueva etapa en México

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Julio Ortiz Mena analiza la evolución del sistema financiero mexicano y explica por qué la siguiente transformación no dependerá solamente de nuevas fintech, sino de la integración entre banca, pagos digitales, datos, automatización e inteligencia artificial

México ya no está discutiendo si los servicios financieros serán digitales. Una parte sustancial del sistema ya lo es. Solamente durante septiembre de 2026, Banco de México registró 833,569,623 operaciones SPEI, por un monto aproximado de 21.64 billones de pesos. 

Para Julio Ortiz Mena, empresario vinculado con proyectos de tecnología financiera e innovación, la dimensión de esas cifras permite entender por qué la conversación está cambiando. “El reto dejó de ser simplemente digitalizar una operación. Ahora tenemos que conseguir que todos esos sistemas digitales funcionen mejor juntos”. La siguiente etapa, sostiene, estará marcada por una palabra: integración.

Julio Ortiz Mena: “Digitalizar fue la primera etapa; integrar será la siguiente”
Durante décadas, el sistema financiero funcionó alrededor de productos claramente separados: Cuenta. Tarjeta. Transferencia. Crédito. Terminal. Sucursal. Hoy un usuario puede interactuar simultáneamente con bancos, fintech, redes de pago, plataformas tecnológicas, comercio electrónico y diferentes proveedores especializados. El problema es que digitalizar cada componente de manera independiente no necesariamente produce una experiencia integrada.

“Puedes terminar con una especie de burocracia digital: muchas aplicaciones, muchas plataformas y mucha tecnología, pero la misma fragmentación de antes”. Para Julio Ortiz Mena, ahí se encuentra una de las grandes oportunidades del sector financiero mexicano.

¿Van las fintech a reemplazar a los bancos?
“No lo veo de esa manera. La banca tiene una infraestructura extraordinaria, capital, experiencia, regulación, escala y relaciones construidas durante muchos años. Las fintech tienen otras ventajas: especialización, velocidad tecnológica y capacidad de desarrollar experiencias diferentes. El futuro más interesante aparece cuando esas capacidades empiezan a conectarse”.

México ya reconoce formalmente distintos tipos de Instituciones de Tecnología Financiera. La CNBV incluye dentro del sector figuras como instituciones de fondos de pago electrónico, instituciones de financiamiento colectivo y sociedades autorizadas para operar modelos novedosos. 

Para Ortiz Mena, eso demuestra que la discusión dejó de ser “banca contra fintech“. La pregunta ahora es cómo funcionará el ecosistema completo.

El reto después de SPEI
La capacidad mexicana para mover dinero digitalmente ha alcanzado una escala enorme. Pero Julio Ortiz Mena considera que la transferencia en sí misma es solo una parte del valor.

“Cuando mover recursos de manera electrónica se convierte en infraestructura básica, lo interesante empieza a ocurrir alrededor de la transacción”. Conciliación. Control. Información. Prevención. Automatización. Integración con sistemas empresariales. Análisis de datos. “Cada movimiento contiene información. Si una organización logra conectar correctamente esa información, los pagos dejan de ser solamente pagos y empiezan a convertirse también en una herramienta para tomar decisiones”.

Julio Ortiz Mena y la inteligencia artificial aplicada a las finanzas
Otro componente de esa evolución será la inteligencia artificial. Pero Ortiz Mena plantea una diferencia entre adoptar IA y resolver problemas utilizando IA. “No tiene sentido agregar inteligencia artificial a un proceso únicamente para poder decir que utilizas inteligencia artificial. Primero tienes que identificar el problema”. Su sitio oficial sitúa precisamente la IA aplicada a empresas, automatización y transformación digital entre sus principales áreas actuales de interés.

En servicios financieros, los casos potenciales incluyen análisis de patrones, detección de anomalías, procesamiento documental, clasificación, atención, conciliaciones y análisis de grandes cantidades de información.

¿Puede la IA generar más confianza?
“Puede generar más confianza o puede destruirla. Todo depende de cómo se utilice”. Ortiz Mena considera que el sector financiero enfrenta aquí un desafío particular. Una plataforma de entretenimiento puede experimentar agresivamente con automatización. Una institución o empresa que administra información y recursos financieros necesita mecanismos de supervisión mucho más rigurosos. “Automatizar no significa eliminar responsabilidad. Mientras más tareas delegues a sistemas inteligentes, más importante será saber qué datos utilizan, cómo se supervisan y qué ocurre cuando algo no funciona como debería”.

La confianza sigue siendo el principal activo
A pesar de toda la tecnología disponible, Julio Ortiz Mena considera que la principal ventaja competitiva del sector financiero seguirá dependiendo de algo mucho menos novedoso. La confianza.

“Una función tecnológica puede copiarse. Una interfaz puede mejorarse. La confianza es mucho más difícil de construir”. En finanzas, explica, los usuarios no solamente esperan velocidad. Esperan certeza. Quieren comprender qué ocurrió con una operación. Saber dónde están sus recursos. Encontrar una respuesta cuando existe un problema. “Una experiencia puede ser extraordinariamente sencilla en la superficie, pero detrás debe existir una infraestructura muy seria”.

¿Dónde están las mayores oportunidades para las empresas?
Para Ortiz Mena, una de las áreas con mayor potencial está en el cruce entre tecnología financiera y operación empresarial. Una compañía puede utilizar diferentes sistemas para realizar pagos, administrar tarjetas, cobrar, transferir recursos y controlar gastos. Cada plataforma genera información.

Cuando esos datos permanecen separados, la empresa pierde visibilidad. “Una organización que entiende mejor sus propios movimientos puede tomar mejores decisiones. Por eso la integración financiera no es solamente una cuestión tecnológica. También puede convertirse en una cuestión de productividad”.

Las pymes y la democratización de infraestructura
Las pequeñas y medianas empresas representan otro espacio especialmente relevante. Una gran compañía puede contratar equipos especializados, construir desarrollos internos e integrar múltiples sistemas. Una pyme difícilmente puede hacerlo.

“La tecnología tiene sentido cuando consigue que infraestructura que antes requería enormes recursos se vuelva accesible para una empresa más pequeña”. Para Ortiz Mena, esa debería ser una de las medidas reales del impacto fintech. No cuántas aplicaciones existen. Sino cuántos problemas complejos consiguen convertirse en servicios sencillos.

De Orca Pay a una visión más amplia del ecosistema
La participación de Julio Ortiz Mena como accionista de Orca Pay le ha permitido observar varios de estos cambios desde el desarrollo de soluciones relacionadas con pagos digitales, tarjetas y operación empresarial.

Su sitio oficial ya reúne una entrevista específica sobre Orca y la siguiente etapa de los pagos digitales en México y Latinoamérica.  Sin embargo, Ortiz Mena plantea la conversación en términos más amplios que una empresa o producto particular. “Lo verdaderamente relevante es hacia dónde se dirige la infraestructura. Bancos, fintech y proveedores tecnológicos van a estar cada vez más conectados. La oportunidad estará en construir las mejores conexiones entre ellos”.

¿Cómo imagina Julio Ortiz Mena la banca mexicana dentro de cinco años?
“Más invisible. Más integrada. Con mucha más automatización detrás de procesos que hoy todavía requieren intervención manual. Con fintech muy especializadas trabajando con instituciones financieras. Y con usuarios mucho más exigentes”.

Pero para Ortiz Mena existe una condición. La institución que incorpore más tecnología no será necesariamente la que construya la mejor experiencia. “La ventaja no estará en tener inteligencia artificial, fintech o más aplicaciones. Estará en conseguir que toda esa tecnología produzca algo más simple, útil y confiable para quien realmente la utiliza”.

México ya construyó una parte importante de los rieles digitales sobre los que circulará la siguiente generación de servicios financieros. La siguiente transformación probablemente ocurrirá detrás de las pantallas: integración, datos, automatización e inteligencia artificial.

Y para Julio Ortiz Mena, ahí empieza realmente la próxima etapa de la banca mexicana.

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