*Mario Vargas Llosa encontró el epíteto adecuado a lo que llegó con el civilismo priista: la dictadura perfecta, que agotada abrió el cauce de la democracia con la ciudadanización del INE, para ser demolida esa aspiración por la estulticia de un tabasqueño y la sumisión de una pseudo científica, lo que nos coloca en el umbral de convertirnos en la luz de la república bolivariana y pasar de los plásticos del bienestar a las libretas de racionamiento, y todos los que se dicen políticos y constructores de un mundo nuevo, pasmados
Gregorio Ortega Molina
Si asumimos la responsabilidad de leer y releer, de manera crítica, la historia de México, podremos constatar que vivimos en una nación inacabada. No es que sea sietemesina ni se haya pasado de tueste, los mexicanos que nos precedieron y los de este presente, por razones diversas decidieron no consolidarla.
La evolución e involución de México como nación, fue determinada por el carácter de sus gobernantes y las pasiones de los habitantes. Pasamos de la Colonia al Imperio, al intento de República, a la mutilación territorial, otra vez al Imperio, después a esa idea que Juárez tenía por la patria y la repetitiva reelección, que nos condujo al Plan de la Noria, “ proclamado el 8 de noviembre de 1871 por el general Porfirio Díaz. Su objetivo principal era desconocer la reelección de Benito Juárez y defender el principio de menos gobierno y más libertades, sentando un importante precedente de no reelección en la historia de México”.
El porfiriato nos condujo a la Revolución, con más de un millón de muertes y el sagrado principio de no reelección, conculcado de inmediato por Álvaro Obregón (¿debe preservarse su monumento?), cuya obsesión por el poder favoreció que la sombra del caudillo cubriera México desde su muerte hasta que Lázaro Cárdenas del Río puso a Plutarco Elías Calles en un vuelo sin escalas a Los Ángeles, en California.
Mario Vargas Llosa encontró el epíteto adecuado a lo que llegó con el civilismo priista: la dictadura perfecta, que agotada abrió el cauce de la democracia con la ciudadanización del INE, para ser demolida esa aspiración por la estulticia de un tabasqueño y la sumisión de una pseudo científica, lo que nos coloca en el umbral de convertirnos en la luz de la república bolivariana y pasar de los plásticos del bienestar a las libretas de racionamiento, y todos los que se dicen políticos y constructores de un mundo nuevo, pasmados.
El auténtico drama es así: los que se pasan de listos se conforman con hincharse de billetes, y ni siquiera se detienen a meditar en lo que viven en este presente del que escurre sangre, donde las fosas clandestinas son el destino de los desaparecidos y, con ellos, el del futuro de nuestros hijos y nietes. Este es el verdadero futuro de lo que hoy vivimos.
@OrtegaGregorio
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