Teresa Gil
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx
Nos imaginamos como quedará el país, cuando los 6.6 millones de árboles y plantas exhiban los resultados. La campaña iniciada el 9 de agosto no alcanza a digerir la maravilla de que el país sea cubierto en su totalidad de vegetales. Y se instale un día oficial para celebrarlo, El día Nacional de la Reforestación, el segundo domingo de agosto de cada año. Dejo de escribir y me asomo a una de mis ventanas que se extiende a media cuadra y veo frente a mi, 15 arboles de todos los tamaños y más allá, los muchos árboles que convierten en un enorme jardín al estacionamiento de la tienda de enfrente. Por todo caminar en esta gran ciudad, en calles, callejones, barrios, uno se topa con infinidad de árboles y plantas muy diversas, al grado de que los encargados de los mismos sostienen que es difícil saber la cifra, aunque señalan que solo el 28 de junio del 2024, se habían plantado 45 millones de árboles, arbustos, herbáceas y cubresuelos, en la capital ¡Una maravilla! Manuel José Othón el poeta mexicano hubiera dicho al considerar a México un país verde:
En la orilla de sus fuentes
nacen juncos y violetas,
sus tardes son transparentes
sus mujeres, inocentes,
sus moradores, poetas.
LA REFORESTACIÓN UNIFICA AL PAÍS. SE SUMAN 31 ESTADOS EN LA CAMPAÑA
El hecho de que nuestro país asuma la campaña de reforestación, aparte de repoblar al país con millones de plantas de todos tipos en 32 mil 184 hectáreas, abrió la unidad de la cooperación en tan importante gestión, en 31 estados del país, cuyos titulares de gobiernos no importa el partido de origen, en muchos casos encabezaron el acto de reforestar. Saben que ello no solo reivindica la tierra, que en muchos casos ha sido denigrada en sequías, en construcciones ilegales, en saqueo para madera, y vuelve a dar a México su gran calidad de país cubierto con innumerables especies, algunas de su propio origen como el ahuehuete, la dalia, 43 especies de la flor nacional, cuetlaxóchitl la flor de navidad, cempasúchil y multitud de plantas mexicanas. Algunos como el también poeta Salvador Novo, expresarían la sorpresa de tanta maravilla vegetal, e imaginarían al país como un trópico:
Trópico, para que me diste
las manos llenas de color,
todo lo que yo toque,
se llenará de sol.
ENVIDIA DE PAÍSES RALOS, LLAMABAN TROPICALES CON DESPRECIO, A LOS PLENOS
En muchos libros he leído que algunos países ricos, raquíticos en floresta por su mucha construcción, llamaban en forma despectiva tropicales, a los países que consideran cálidos y llenos de vegetación, incultos y atrasados en muchos sentidos. Vana postura en torno a México, un país de alta cultura, que por su extensión tiene sitios de todos los climas. La propia Ciudad de México tiene climas de baja temperatura, incluso de etapas frías, pero los hay más extremos en frialdad, en Puebla y otros estados con climas a veces de invierno. La gran capacidad de floresta que darán los 6.6 millones en los vastos terrenos del país, será una reivindicación de los suelos, pero además se extenderá un entorno territorial con aires frescos y salud, en primer lugar para su tierra. Aquella gran poeta argentina, Alfonsina Storni (1892-1938) escribió estos versos en mejores tiempos de su vida:
Vamos hacia los arboles…el sueño se hará
en nosotros, por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles, el alma
adormecida de perfume agreste,
pero calla, no hables, se piadoso,
no despiertes a los pájaros que duermen.
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