LIBROS DE AYER Y HOY: LAS GUERRAS NO SIEMPRE SON DE PASTELES

Teresa Gil
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx
El calendario cívico de la SEP, señala que la Guerra de los pasteles tiene fecha en su historia, el 16 de abril de 1838. De guerras hemos escrito en los últimos tiempos y estamos al acecho de cualquier noticia grave que nos ponga en peligro. Recordemos de nuevo entonces, aquel caso absurdo al parecer, que a tantos episodios sangrientos llevó, cuando los franceses se internaron en nuestro país, con ánimo de hacerse de nuestro México lindo y querido.
Algunos episodios si bien parten de una aparente broma, se meten a la historia y están en los libros. Quizá porque algunos historiadores tienen sentido del humor y les fijan una fecha con su nombre y datos. Es el caso de La guerra de los pasteles, que causa risa con su nombre, pero que en realidad encubría situaciones más duras que la simple exigencia de un pastelero de pedía que le pagaran una deuda. Detrás estaba, como ya se sabe, la invasión francesa, y un país que quería, a partir de un caso prosaico, que el gran México fuera ella.

DURÓ UN TIEMPO LA INVASIÓN FRANCESA, INCLUSO SE ENSAÑÓ EN VERACRUZ
La famosa guerra de los pasteles  que se escenificó en los años 1838 y 1839,  partió según los invasores franceses en su primera incursión en el país, de la denuncia de un pastelero por una deuda mexicana que se negaban a pagar. Pero históricamente se ha dicho que fue el pretexto que tenían para invadir a nuestro país. Ya se había creado la Alianza Tripartita entre Francia, España e Inglaterra  para invadir México. Alianza que los últimos países rompieron  el 9 de abril de 1939, pero Francia siguió adelante. México tuvo que pagar injustamente. Pero antes, el 16 de abril de ese año, Francia bloqueó duramente el puerto de Veracruz.
A DIFERENCIA DE LOS ESPAÑOLES, FRANCIA NO NOS IMPUSO SU IDIOMA
La segunda invasión fue más adelante, en cuyas fechas se dio nuestro triunfo del 5 de mayo de 1862, con el gran Ignacio Zaragoza. La presencia de Francia  difiere de otros invasores (ejemplo el español.) porque no dejó  la marca de su idioma en la población, aunque quizá ciertos gustos puntillosos que todavía repuntan por ahí. Pero el interés por México seguía.  En 1863 Napoleón III envió a Maximiliano de Habsburgo a gobernar México, personaje que impuso su imperio hasta 1867. Y todavía después de su fusilamiento el 19 de junio de ese año, el ejército francés que se quedó en México y fue saliendo en etapas.

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