México y el COVID: ¿a dónde vamos?

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Por Eduardo Rodríguez Mayén*

¿Cuál es realmente el estado económico que tiene México, a partir de la pandemia?, ¿qué hemos perdido?, ¿qué podemos esperar de esta crisis?

México enfrenta una recesión que provocará un cambio estructural sobre su economía y sociedad.
¿Qué tan fuerte será la catástrofe?, lo sabemos bien; la mayor caída industrial desde 1934, situación que provocó una contracción de la economía en su conjunto que podría implicar un retroceso del PIB superior al 7% en el 2020. Brutal.

Las crisis, regularmente son el depredador del bienestar social. Causan fragmentación y polarización porque destruyen el empleo al erosionar la capacidad de inversión de empresas y del propio gobierno.
Ninguna política social asistencial puede sobrevivir a crisis profundas o recurrentes: la caída de los ingresos provoca un ajuste que lastima la inversión pública, la falta de dinero en el bolsillo de los mexicanos los ha obligado a buscar alternativas de corto plazo para subsistir; la informalidad, el verdugo que acecha el futuro de nuestra economía pero también el resumen del desempeño de México en los últimos 40 años: la informalidad, la falsa válvula de escape. Con una economía en terapia intensiva, estamos obligados a mudar a un sistema económico de formalidad.

Nuestro país deberá reconstruir su tejido social y productivo con una visión y estrategia integral: el peso de la crisis es considerable para un mercado laboral esencialmente informal y para una composición empresarial en donde el 94% de las unidades económicas son micronegocios y el 50% del crecimiento económico depende de las grandes empresas. Es necesario establecer estrategias que permitan dar respuesta a las necesidades de empleo, alimento, seguridad social, inversión, seguridad, productividad, competitividad y desarrollo que la sociedad y empresas mexicanas reclaman a grito desesperado.

¿Por qué este gobierno le apuesta a recortar absolutamente todo lo que implique la palabra gasto? Nuestra economía ha sufrido ya 9 crisis económicas en los últimos 40 años y esta estrategia de “contención” que más bien se traduce en un irresponsable ahorcamiento de los finanzas ya demostró que sólo ha dañado a la propia economía nacional en su conjunto.

Siempre es momento de impulsar la catapulta desde la base, desde el suelo, jalar la cuerda para tensar y proyectarnos a la punta del desarrollo y el bienestar, pero ¿a partir de dónde? Sin duda alguna, del rubro más olvidado que tenemos; la educación.

Debemos educar a nuestras generaciones inmediatas sobre la base al menos de la cuarta revolución industrial. Las tecnologías emergentes como la realidad virtual, la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT), la nanotecnología y la robótica, son materias que deberían poner en práctica desde ya las generaciones que van a tomar las riendas del mundo y de nuestras economías, la educación 4.0 le puede brindar posibilidades sociales, económicas y productivas nunca antes vistas a la generación de mexicanos que vive ya todos los días con un dispositivo conectado a internet. Abrir este espectro de conocimiento al universo de los 50 millones de pobres que tiene este país es otra asignatura pendiente que también debemos considerar una prioridad máxima. Sólo con innovación y conectividad podremos cerrar la brecha de desigualdad que se convirtió en el cinturón que está ahorcando a México.

Desde la cúpula industrial, la CONCAMIN ha puesto en la mesa su propuesta de política industrial; una que le permita modernización, inclusión y transformación a la propia industria y a la economía nacional. La búsqueda de mejorar las prácticas económicas, de expandir los horizontes de la industria, de hermanar la colaboración y compartir experiencias y traer innovaciones e inversión que se traduce en empleo y bienestar, ha sido el eje rector de lo que se hace todos los días desde la trinchera industrial-empresarial. Debemos reinventarnos como sociedad: empresas, innovadores, emprendedores, intelectuales, gobierno, en aras no sólo de salir del estancamiento que nos va a dejar la crisis, sino de llevar a México al puerto de la innovación y la modernización, que nos permita enfrentar las crisis que vienen, que le de la certeza a todos los mexicanos que por más difícil que se aproxime una eventualidad, existe la posibilidad de reinventarse y salir adelante como históricamente lo hemos logrado. ¡Vamos a salir adelante!

  • Eduardo Ulises Rodríguez Mayén
    Empresario
    Presidente del Consejo de Empresarios Jóvenes de México
    Columnista en diversos espacios de opinión nacional
    Miembro de la CONCAMIN

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