CIUDAD DE MÉXICO.— La riqueza ancestral, el talento y la destreza técnica de las artesanas mayas llegaron al corazón cultural del país con la presentación de la obra editorial “El Bordado Maya de Yucatán: Patrimonio Vivo”, realizada en el Museo Nacional de Antropología dentro de la 37.ª Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH).
El volumen fue editado por la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta) en colaboración con la Unesco México y Fundación Banorte. Su calidad conceptual y visual le valió la Mención Honorífica en la categoría Libro de Arte del XXVIII Premio Antonio García Cubas, galardón con el que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) distingue lo más destacado de la producción editorial en historia y patrimonio.
Voz y memoria de las mujeres artesanas
Durante la presentación —moderada por el especialista en patrimonio Salomón Bazbaz Lapidus—, la titular de Sedeculta, Patricia Martín Briceño, enfatizó que más allá de un producto impreso, la obra es un homenaje a las creadoras que sostienen viva esta tradición. Subrayó que en la entidad se ha respaldado la certificación de más de 200 artesanas y el trabajo conjunto con el Consejo Estatal de Bordadoras, agrupación que suma a más de 500 integrantes en 23 municipios.
Por su parte, Anacleta Canul Noh, bordadora originaria de la comunidad de Xocén, en Valladolid, destacó que el libro forma parte del Plan de Salvaguardia del Bordado Maya Yucateco, una plataforma que ha permitido a las mujeres de las comunidades compartir saberes, definir prioridades y tomar decisiones directas sobre la preservación de su legado.

El valor social y económico del bordado maya fue resaltado por especialistas del sector:
• Símbolo de cohesión social: La investigadora Silvia Terán apuntó que el bordado constituye la práctica artesanal más relevante de Yucatán y un fuerte referente identitario que une a la sociedad yucateca sin distinción de edades o estratos sociales.
• Diversidad técnica y diseño: Carlos Tejada, oficial nacional de Cultura de la Unesco México, detalló que el registro de 34 puntadas tradicionales plasma la gran capacidad de innovación maya, aplicada hoy en más de 100 tipos de prendas y artículos —desde los clásicos hipiles y ternos hasta indumentaria contemporánea y objetos de decoración—.
• Economía cultural: Este dinamismo consolida al bordado como un patrimonio vivo comunitario y, al mismo tiempo, como una industria creativa con impacto en la economía familiar de la región.
Te recomendamos:
AM.MX/Dsc
