CANCÚN.— A casi un año de la clausura del delfinario Dolphin Connection (anteriormente Dolphinaris Cancún), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que mantiene una supervisión médica y ambiental continua sobre los nueve ejemplares de delfines Tursiops aduncus asegurados en el lugar. No obstante, la dependencia advirtió que al menos tres de ellos no son aptos para ser trasladados a corrales marinos debido a su edad y a su delicado estado de salud.
⇒ El recinto, ubicado en la zona hotelera de Cancún -dentro de un parque acuático fuera de operación-, fue clausurado de forma total y temporal en octubre de 2025 tras constatarse anomalías graves, entre ellas estanques con agua turbia, falta de higiene y un alarmante antecedente de mortalidad: 16 cetáceos fallecieron en las instalaciones entre junio de 2018 y agosto de 2025.
A través de medidas correctivas de cumplimiento obligatorio, la Profepa indicó que se han registrado avances en el hábitat de los ejemplares. Se optimizó el sistema de soporte de vida para elevar el flujo y recirculación del agua, se recuperó la claridad e higiene de los estanques y los análisis de laboratorio confirmaron la erradicación de agentes patógenos detectados en inspecciones previas.
A la par, se sostiene una vigilancia médica permanente que incluye estudios clínicos de laboratorio y un control individualizado de su alimentación. Pese a estas intervenciones técnicas, la titular de la procuraduría, Mariana Boy Tamborrell, subrayó que los procedimientos administrativos contra los responsables siguen abiertos:
“La intervención de la Profepa ha permitido mejorar las condiciones en las que se encuentran estos nueve delfines. Nuestro objetivo inmediato es que reciban la mejor atención posible (…). Al mismo tiempo, estamos evaluando responsablemente cuáles ejemplares pueden ser reubicados sin poner en riesgo su vida. La prioridad son y seguirán siendo los delfines”.
Los nueve delfines que permanecen en las instalaciones de Dolphin Connection Cancún no están abandonados ni desatendidos. Desde la clausura del sitio, la Profepa ha ordenado medidas para mejorar las condiciones de los delfines y del recinto y revisa continuamente el cumplimiento… pic.twitter.com/oPUArgNcFm
— PROFEPA (@PROFEPA_Mx) October 1, 2026
El grupo de cetáceos cautivos —compuesto por dos hembras (Solei y Oceanía) y siete machos (Diego, Apolo, Flex, Satu, Squalo, Salomón y Mincho, este último emblema del impulso a la “Ley Mincho”)— se encuentra en etapa geriátrica y arrastra secuelas derivadas de años de explotación en espectáculos turísticos.
Los diagnósticos médicos reportan desgaste dental severo, afectaciones oculares, lesiones en lengua y mucosa bucal, así como padecimientos crónicos degenerativos, incluidos casos de cáncer. Ante la insistencia de organizaciones ambientalistas como Veeleaf para su reubicación inmediata en santuarios marinos, las autoridades federales puntualizaron que someter a un viaje a los tres ejemplares más deteriorados representaría un peligro mortal.
Respecto a los seis delfines restantes, la autoridad ambiental señaló que un eventual traslado a un corral marino continúa bajo análisis en colaboración con médicos veterinarios y especialistas. Cualquier determinación estará sujeta a exámenes sanguíneos favorables, estabilidad clínica comprobada, periodos estrictos de cuarentena preventiva y el respeto a los lazos sociales consolidados entre los miembros de la manada.
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El caso “Pepe Tigre” tiene antecedentes ambientales documentados desde 2010
EM/dsc
