Miguel Tirado Rasso
Qué pudo haber motivado al senador
Velasco a mover las aguas de la política,
con un tema tan sensible como lo es el de
la sucesión presidencial, sus corcholatas y el destape.
De la nada, bueno, es un decir, porque se advierte gato encerrado, el coordinador de la bancada del Partido Verde Ecologista de México en el Senado, Manuel Velasco, soltó, hace unos días, una “bomba de tiempo” con aviesas intenciones políticas. Omar García Harfuch, podría ser un proyecto ganador, dijo el senador en una entrevista con la prensa.
El exgobernador chiapaneco hizo esta declaración de futurismo político con jiribilla, tema siempre sensible en nuestro medio político, que a algunos puso nerviosos y, a otros, molestó. Sobre todo, porque el personaje aludido no forma parte de la familia de la 4T. Al menos, así se lo han hecho sentir los que se dicen herederos del legado del señor de Palenque. Quien, por cierto, tampoco ha dado muestras de afecto por el secretario de Seguridad. Ya en el pasado lo vetó, impidiéndole ser el candidato de Morena para la Jefatura de Gobierno de la CDMX, a pesar de haber obtenido la mejor puntuación en la encuesta promovida por Morena.
Al senador chiapaneco, se le “ocurrió” declarar, que Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, es como “el Pedro Infante de la política…Los resultados que ha dado en materia de seguridad, dijo el senador, lo han hecho un personaje popular con las ciudadanas y los ciudadanos, que lo ponen por encima de los partidos políticos. Así lo demuestran las encuestas. Si él decidiera participar en 2030 y mantiene su buen trabajo y la popularidad, sería un proyecto ganador.” Hasta aquí, las palabras del senador del partido Verde, quien, para rematar, recordó que su partido acompañó, políticamente, a García Harfuch, en su campaña para senador y en su aspiración para la jefatura de gobierno de la CDMX.
Esta declaración nos trae a la memoria, cuando, el entonces Presidente AMLO, antes de cumplir su tercer año de gobierno, decidió destapar sus “corcholatas” para la sucesión presidencial, convirtiéndolo en el mayor tema de distracción nacional, que mantendría ocupada la atención de la clase política, la empresarial, las oposiciones y a la población en general, mientras él llevaba a cabo la demolición de las instituciones del país (al diablo con sus instituciones, habría sido uno de sus gritos de guerra). El resultado fue exitoso para el tabasqueño: acabó con las instituciones que le hacían contrapeso al Ejecutivo Federal y operó la sucesión presidencial a placer.
Llama la atención que un político de larga trayectoria, 26 años ininterrumpidamente en cargos de representación popular (dos veces diputado, local y federal, tres veces senador de la República y gobernador de su estado), líder de la bancada del PVEM en el Senado, partido aliado con Morena y, por lo que vimos en la toma de posesión de la Presidenta, Claudia Sheinbaum, con cercanía con la Mandataria, se aventurara a hacer una especie de destape que poco ayuda al destapado y despierta alertas prematuras, inquietud política y, quizás, hasta un aceleramiento político inoportuno e inconveniente, cuando apenas concluyó el primer tercio del gobierno actual. Vaya, como si al gobierno le faltaran temas para, ahora, estar también pendiente de la grilla política del futurismo.
Qué pudo haber motivado al senador Velasco a mover las aguas de la política, con un tema tan sensible como lo es el de la sucesión presidencial, sus corcholatas y el destape. En particular, con un personaje que, si antes el cacique de Palenque no lo quería, ahora seguramente lo aborrece. Y es que, las labores de investigación del Secretario, indefectiblemente han llegado a personajes del círculo cercano del tabasqueño, que exige y reclama impunidad para todos los suyos. Tampoco los duros de Morena lo quieren. Ya vimos, en el recinto del Senado, a la morenista Malú Micher, muy exaltada, gritarle al senador Velasco que el secretario de Seguridad “jamás será candidato presidencial de Morena.” Y es que las carpetas de investigación se irán abriendo, cuidando que su ritmo no detone un enfrentamiento político antes de tiempo.
¿Se trata de abortar una posibilidad haciéndola pública con mucha anticipación para que se desgaste con el tiempo? Un servicio del aliado del partido en el poder, en el escabroso juego de la sucesión presidencial. El problema aquí es que, por el momento, no hay figuras en el morenismo que le hagan competencia al secretario de Seguridad que seguirá dando resultados, más y mejores, si le quitan los límites políticos de los compromisos adquiridos.
La otra interpretación podría ser que el pequeño socio, el Partido Verde, encontró, después de casi 40 años, la posibilidad de adoptar, como propio, a un personaje competitivo para la carrera presidencial. Esto le libraría de tener que buscar alianzas, como históricamente ha hecho para sobrevivir en la política, y apoyar al candidato de otro instituto político.
Al grito de yo lo vi primero, el partido Verde da madruguete para que no se lo vaya a agandallar otra fuerza política.
¿Usted, querido lector, qué opina?
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