Luis Alberto García / Buenos Aires
*Carlos O. Suárez nos llevó con el anarquista.
*Recuerdo de una entrevista con el historiador y periodista.
*A cuatro decenios del estreno de “La Patagonia Rebelde”.
*Censura, exilio y una obra para que nadie la olvide.
“Fuera de Buenos Aires todo es África”, nos dijo risa y risa León Roberto García, un periodista de excepción que, en 1990, nos dejó un legado que reafirmó en nosotros el oficio de escribir, tiempo antes de que, en la capital de Argentina, realizáramos esta entrevista con un enorme historiador y colega.
En este diálogo, el gran argentino de apellido alemán recordó los días en que se estrenó “La Patagonia Rebelde”, la película de 1974 ganadora del Oso de Plata en el Festival de Berlín, y por supuesto a ello se debe que hiciéramos un repaso de su trayectoria profesional.
«No es necesario agregar nada a la verdad histórica porque ésta tiene más fantasías que la propia fantasía», nos dijo Osvaldo Bayer en 1985, cuando lo conocimos en Buenos Aires en un tiempo en que ejercía con devoción la historia, el periodismo, la investigación, y también el guionismo de cine y la dramaturgia.
Sabíamos que fue amigo de Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Paco Urondo y Osvaldo Soriano, entrevistador de Ernesto Guevara, amenazado por la Alianza Anticomunista Argentina, la siniestra Triple A de José López Rega al mediar la década de 1970.
Esto lo condujo a un obligado exilio en Alemania -país de sus ancestros-, nombrado persona no grata en el Senado por los prosélitos de Carlos Saúl Menem, y es que la vida de Bayer parece honrar sus propias palabras.
Anarquista confeso, pacifista a ultranza y defensor de los de abajo, como nos lo dirá, Osvaldo Bayer recorre un corredor con pasos cortos, pesados, hasta que llega a un sillón en el pequeño patio del Tugurio, su casa-guarida en el barrio de Belgrano desde hace años.
Al cumplirse exactamente cuatro décadas de la conclusión del rodaje de “La Patagonia Rebelde”, la película y su historia marcaron su propia historia al ser censurada; pero próximo al noveno piso de su vida -Bayer tenía 87 años cuando lo vimos en México- sorprende con los detalles que recuerda.
Refiere que, el 12 de octubre de 1974, pese a la autorización que había recibido días antes del propio Juan Perón, el gobierno de Isabel Martínez, su esposa, a través de su protegido y entonces dizque Ministro de Bienestar Social, López Rega, censuró el filme.
Y en autómático el nombre de Bayer apareció en la lista negra de la Triple A, junto con el del director y el de sus principales actores, Luis Brandoni y Héctor Alterio.
Comencemos pues con algo que inicialmente satisfizo mucho a Osvaldo, quien escucha atento:
-La película fue autorizada para su realización durante el gobierno del doctor Héctor J. Cámpora y luego fue censurada por Isabel a través de José López Rega. ¿Qué impresión tuvo?
-Primero prohibieron mi libro sobre Giovanni Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia escrito en 1970, lo cual ya era una señal de que algo malo vendría. Después de que Raúl Lastiri lo muestra a Juan Perón y él no permite que se conozca el final original del libro.
-Entonces tuvimos que hacer otro, que es cuando los ingleses le cantan “porque es un buen compañero” al teniente coronel Héctor Benigno Varela. Se presenta a la censura en el Ente de Calificación y el miembro del Ministerio de Defensa dice que no la aprueba.
-Como la censura tenía que ser aprobada por los cinco miembros, no estaba ni aprobada ni rechazada, sino en un limbo, pero no podía pasarse.
-¿Y cuándo finalmente se pudo exhibir?
-El secretario de prensa de Presidencia, Emilio Abras, nos cuenta que Perón todos los sábados a la noche pedía ver una película en la casa presidencial de Olivos, junto con Isabel. Todos los lunes esperábamos el llamado. Pasaron los sábados, hasta que un día nos llamaron porque Perón había pedido que la den en todos los cines del país. No le creímos.
-Pero era verdad…
-Perón había visto declaraciones del comandante en jefe del Ejército, Leandro Enrique Anaya, quien había dicho que obedecía a sus mandos superiores. “¿A quién si no? ¿Qué me está queriendo decir?”, se enojó Perón, y entonces lo llamó a Abras para que pasen la película, donde el capitán Elbio Anaya, tío del general, actuaba pues fue uno de los represores, en una de las huelgas.
“El hecho es que la película anduvo bien hasta que murió Perón el 1 de julio de 1974; pero con Isabel como su vicepresidente y sucesora, es prohibida un 12 de octubre. Y ese mismo día salgo en la lista de la Triple A junto con Luis Brandoni y Héctor Alterio, que también tuvieron que exiliarse.
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