CAMPECHE.— Estudios arqueológicos y epigráficos de alta resolución efectuados en el sitio El Palmar, ubicado en el estado de Campeche, revelaron que el monumento conocido como Estela 46 contiene la fecha de cuenta larga más temprana documentada hasta ahora en el área de las Tierras Bajas Mayas.
A través del uso de tecnologías modernas de fotogrametría y escaneo 3D, un equipo internacional de científicos logró identificar en los costados del monolito la fecha astronómica 8.7.1.0.0, equivalente al año 180 d.C. Este descubrimiento histórico posiciona a la pieza campechana como un registro 112 años más antiguo que el de la Estela 29 de Tikal, en Guatemala (datada en el 292 d.C.), la cual ostentaba previamente el récord de antigüedad en la región de la cultura maya.
El hallazgo es el resultado de dos décadas de investigaciones continuas desarrolladas por el Proyecto Arqueológico El Palmar (PAEP), codirigido por los arqueólogos Kenichiro Tsukamoto, adscrito a la Universidad de California en Riverside, y Javier López Camacho, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Tecnología contra la erosión del tiempo
La Estela 46, una pieza de piedra que mide 2.96 metros de alto por 0.78 de ancho en su sección frontal, ya había sido motivo de inspecciones previas por otros especialistas; sin embargo, el avanzado estado de erosión natural de la roca y las limitaciones técnicas del pasado habían impedido realizar un desciframiento profundo.
La nueva investigación, publicada formalmente en la prestigiosa revista científica Ancient Mesoamerica, detalla que el grabado frontal muestra a un soberano de la época portando un tocado de plumas mientras sostiene la cabeza de un jaguar, felino estrechamente vinculado con la simbología del inframundo.
Debido al desgaste del material, el nombre del gobernante representado aparece incompleto, pero los epigrafistas lo han denominado tentativamente como Ajaw K’al Ubaah. Los glifos revelan que este monarca asumió el trono en el año 131 d.C. y que, 49 años después de su entronización, ordenó la erección de la estela en un acto acompañado de un ritual político y religioso.
Un linaje milenario
Los pozos de sondeo y el análisis complementario de otras piezas, como las Estelas 20 y 45, permitieron confirmar que la zona tuvo una ocupación durante el periodo Preclásico Terminal (300 a.C.–250 d.C.). Esto demuestra que el linaje dinástico de El Palmar fue uno de los más duraderos del mundo maya, extendiéndose de forma ininterrumpida hasta el periodo Clásico Terminal (800–950 d.C.).
“Esta evidencia apunta a que los soberanos tempranos de El Palmar tuvieron los medios económicos y políticos para establecer una dinastía duradera, evidenciada no solo en la talla de estelas y altares, sino en la edificación de diversas obras arquitectónicas monumentales”, refirieron los investigadores del proyecto.
Actualmente, el asentamiento prehispánico de El Palmar continúa bajo un riguroso proceso de exploración científica y no se encuentra abierto al turismo ni a las visitas del público general. No obstante, las autoridades culturales informaron que, tras haber concluido sus complejos procesos de restauración en enero de 2026, la icónica Estela 46 fue trasladada al Museo de Arquitectura Maya, ubicado en el Baluarte de la Soledad de la capital campechana, donde ya se exhibe de manera permanente.
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EM/dsc
