Al Cañón del Sumidero por Chiapa de Corzo

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Adrián García Aguirre / Chiapa de Corzo, Chiapas

* El río Grijalva recorre 33 kilómetros entre acantilados.

* Estos llegan a alcanzar hasta mil metros de altura.

* Su edad es solamente de doce millones de años.

* Jan de Vos documentó su historia a partir de 1527.

* Un kiosko mudéjar es el corazón de ese Pueblo Mágico.

Situado en la margen derecha del río Grijalva, Chiapa de Corzo –reconocido como Pueblo Mágico por la Secretaría de Turismo (Sectur) por su traza exquisitamente renacentista- es la puerta de entrada al precioso espectáculo natural que es el Cañon de Sumidero, que atraviesa paredes milenarias que le hicieron merecer la categoría de Parque Nacional en 1980.

En una población como esta –con un extraordinario kiosko de ladrillo diseñado en estilo mudéjar como eje y corazón-, hay que detenerse y mirar con arrobamiento bajo la sombra de una ceiba el caudal del río en el que aparece esa estrecha hondonada de gran profundidad, situado a diez kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas,

A lo largo de 33 kilómetros, el cañón tiene acantilados cuyas alturas van un poco más allá de los mil metros sobre el nivel del mar, que se levantan sobre el cauce del río Grijalva, con una profundidad de más de 250 metros.

La falla geológica se abrió hace aproximadamente doce millones de años en la Sierra Norte de Chiapas y sus muros se elevan a más de mil 300 metros desde la profundidad de la garganta, donde el Grijalva, que atraviesa los estados de Chiapas y Tabasco y desemboca en el golfo de México.

En su boca sur, el cañón inicia en el Pueblo Mágico de Chiapa de Corzo, y desemboca en el embalse artificial de la presa hidroeléctrica Manuel Moreno Torres, mejor conocida como presa de Chicoasén.

Por su gran riqueza ecológica, el 8 de diciembre de 1980 se declaró Parque Nacional, sumados a una relevancia, importancia, fama y celebridad que, son tales, que el Cañón del Sumidero forma parte del escudo de Chiapas, con una historia tan remota que lleva a la era en que se formó por la separación de capas terrestres producto de una falla geológica durante el Pleistoceno.

Geólogos, botánicos y otros científicos están de acuerdo en que, por sus dimensiones y vegetación tropical exuberante, el cañón es uno de los más importantes atractivos turísticos del estado de Chiapas.

El proyecto de conquista del Cañón del Sumidero nació desde la llegada de los españoles a tierra chiapaneca en 1527, cuando el capitán Luis Marín intentó atravesarlo; pero falló en su intento, como lo documentó el escritor belga Jan de Vos en una de sus obras magistrales.

En 1534 aconteció la memorable batalla del Tepetchía, según lo narró el cronista Bernal Díaz del Castillo, quien asegura que, al no poder vencer los indígenas chiapas al enemigo invasor, prefirieron morir arrojándose de un peñón en lo alto del cañón.

En 1869, el grupo francés de los hermanos Foudon y Pedro Gastinel, trataron de atravesar el Cañón del Sumidero, falleciendo todos en la aventura.

De 1915 a 1922, el maestro Marcos E. Becerra y un grupo de chiapanecos realizan avances de importancia, pero no se lanzan a la gran aventura; se tiene conocimiento de que fue el primer grupo que exploró la parte superior del cañón.

El 17 de mayo de 1958, el Heroico Colegio Militar, en una expedición perfectamente equipada, al mando del general y ex gobernador de Chiapas, Francisco J. Grajales, se propusieron cruzar el Cañón, desistiendo después de muchos contratiempos.

Esa fue la expedición que más había penetrado el Cañón del Sumidero: unos dos o tres kilómetros desde el paraje La Ceiba, y en agosto de 1959 un grupo capitaneado por Georgie White Clark, la Mujer de los Ríos, penetró en un tramo y regresó, después de constatar que la travesía era superior a sus fuerzas.

Ese mismo año, dos meses antes, el explorador español Francisco Fernández Alberdi se internó una mañana en un bote construido por él mismo; pero nunca se supo de la suerte que corrió dentro del caudaloso Grijalva.

El cañón fue conquistado -hazaña que realizó el grupo chiapaneco Pañuelo Rojo- el 31 de marzo de 1960, sin que antes de esa fecha el Sumidero fuera explorado ni en sus primeros kilómetros de longitud.

Con la construcción de la presa de Chicoasén, el caudaloso Grijalva fue ligeramente domado con el vaso regulador de una elevadísima cortina donde está la planta hidroeléctrica, considerada entre las de mayor capacidad en el país.

En cuanto a vías de comunicación, la manera más cómoda y habitual de llegar es en automóvil, autobús o pagando un recorrido guiado que puede incluir un recorrido en lancha y al complejo ecoturístico frente a la presa.

Otra alternativa, la más espectacular por su sensación de aventura, es llegar en lancha, partiendo de los embarcaderos de Cahuaré o de Chiapa de Corzo, el Pueblo Mágico que ofrece recorridos por el Museo de la Marimba, la Escuela de Tradiciones, las celebraciones de los Parachicos, la Danza del Calalá de Corpus Christi y los sitios privilegiados para desayunar, comer y cenar como majestades visitantes del sureste.

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