CIUDAD DE MÉXICO.— Un conjunto de 14 diminutos pendientes zoomorfos tallados en concha, recuperados durante las tareas de salvamento arqueológico en las obras del Tren Maya en Campeche y Yucatán, abrió una nueva ventana científica para descifrar las redes de comercio, las rutas de materias primas y los complejos ritos funerarios de las comunidades mayas durante el periodo Clásico Tardío (650-900 d.C.).
Las piezas, con dimensiones de apenas entre dos y cuatro centímetros de longitud, provienen de contextos funerarios excavados en julio de 2024 en los sitios arqueológicos de Sacamuy, Dzitbalché, Xiol, Kimbilá y Kanab, ubicados a lo largo de los tramos 2, 3 y 4 del proyecto ferroviario. Actualmente, la colección se encuentra bajo resguardo y estudio analítico en el Laboratorio de Zooarqueología del Proyecto Tren Maya, con sede en Chetumal, Quintana Roo.
Deidades del agua y guardianes del inframundo
La muestra analizada se compone de representaciones de anuros (sapos y ranas), figuras que ocupaban una posición fundamental en la cosmovisión maya. De acuerdo con la arqueóloga María Elodia Acevedo Chin, responsable de la investigación, estos anfibios eran venerados como mensajeros de la lluvia, encarnaciones divinas del agua y símbolos de la fertilidad, el ciclo agrícola, el renacimiento y el tránsito hacia el inframundo.
“Estos objetos no solo tenían valor estético, sino que encarnaban el vínculo sagrado entre el ser humano, la naturaleza y el mundo espiritual”, explicó la investigadora, agregando que las conchas marinas eran materiales de gran prestigio y marcado estatus social, asociadas ritualmente al agua como elemento vital de supervivencia.

Aunque las indagatorias continúan abiertas para determinar la edad biológica de las osamentas acompañadas por estos ajuares, los especialistas sostienen la hipótesis de que habrían sido depositados como ofrendas en sepulturas infantiles, dado el registro recurrente de piezas análogas en entierros de menores localizados con anterioridad en la península.
Maestría técnica y vínculos con el Códice Madrid
El análisis físico y tecnológico reveló que las conchas recibieron un exhaustivo acabado pulido mediante la técnica decorativa de acanalado-inciso. Si bien las figuras carecen deliberadamente de extremidades detalladas, todas incorporan dos perforaciones cónicas ubicadas cerca de la cloaca, diseñadas probablemente para suspenderse o coserse a indumentarias funerarias.
⇒ En la conformación de la cabeza se identificaron dos estilos: uno con desgastes rotativos circulares que perfilan los ojos y una línea incisa que delinea la boca; y una segunda variante que recurre exclusivamente al desgaste circular ocular.
Asimismo, los investigadores plantean que la postura bocabajo de las ranas y sapos no es fortuita: remite de forma directa a las representaciones plasmadas en el folio 17 del Códice Madrid, donde esta misma silueta corporal simboliza el descenso de las precipitaciones sobre la tierra.

Acevedo Chin concluyó que este hallazgo no solo permitirá rastrear el origen costero de los moluscos y el intercambio mercantil prehispánico, sino también documentar la persistencia de estas tradiciones mitológicas en la memoria etnográfica de los pueblos originarios que hoy habitan la región peninsular.
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EM/dsc
