Por EDGAR GONZALEZ MARTINEZ
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en abril, apenas se crearon 24 mil puestos de trabajo, un resultado todavía limitado, aunque favorable frente a la contracción observada en el mismo mes del año previo. Por supuesto, habría que ponderar que en términos anuales, el empleo formal registró un crecimiento de 1.5%; sin embargo, al excluir a los trabajadores de plataformas digitales, el crecimiento se reduce a 0.8%. Si bien esta cifra representa una ligera mejora respecto al mes previo, aún resulta insuficiente para señalar un cambio de tendencia en la dinámica del empleo.
Para David Cervantes Arenillas del BBVA México, la debilidad que ha venido mostrando el mercado laboral no responde únicamente a factores transitorios. El bajo crecimiento acumulado del empleo formal en los últimos meses, junto con la caída persistente en el número de empleadores formales y la debilidad de la inversión, sugieren un deterioro más estructural en la capacidad de generación de empleo de la economía. En este contexto, al hacer un balance desde octubre de 2024, el empleo formal apenas ha acumulado un crecimiento de 0.6%, reflejando un virtual estancamiento en la creación de puestos de trabajo durante los últimos 19 meses y evidenciando la persistente debilidad del mercado laboral formal en México.
Por ejemplo, los datos del IMSS sobre patrones registrados continúan mostrando debilidad. En abril registraron una caída anual de -2.7%, acumulando 22 meses consecutivos de variaciones negativas, lo que evidencia un deterioro persistente en la base patronal formal, en línea con la debilidad que ha mostrado la economía y el mercado laboral.
Cabe señalar que el IMSS, en el reporte de puestos de trabajo publicado en mayo, indica que los registros patronales corresponden a unidades administrativas y no necesariamente a empresas o establecimientos únicos, por lo que su reducción puede responder tanto a factores económicos como a procesos de depuración o actualización administrativa. Sin embargo, aun considerando estas precisiones metodológicas, la evolución de los registros patronales continúa siendo un indicador relevante de la fortaleza del tejido empresarial formal, dada su estrecha relación con el ciclo económico y el comportamiento del empleo.
También habría que analizar que históricamente los periodos de desaceleración económica y menor generación de empleo han coincidido con reducciones en el número de patrones registrados, mientras que en fases de expansión ocurre lo contrario. Además, al complementar esta información con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, se observa una divergencia cada vez más clara entre el sector formal e informal. Mientras los empleadores formales muestran caídas sostenidas, los empleadores informales continúan creciendo a un ritmo significativamente mayor.
En fin, el bajo crecimiento del empleo formal, la caída de la inversión y el deterioro de la confianza empresarial—, sugieren que su comportamiento responde a un entorno económico menos favorable para la creación y permanencia de unidades productivas formales. En conjunto, esta dinámica apunta a un debilitamiento sostenido del tejido productivo formal, particularmente entre las unidades económicas de menor tamaño. En este tenor, destaca el sector de la construcción, que registró su mejor desempeño en lo que va del año, acumulando cuatro meses consecutivos de crecimiento mensual del empleo. En abril, creció 1.2% mensual en cifras desestacionalizadas, lo que sugiere una recuperación gradual tras la fuerte debilidad observada desde finales de 2024. No obstante, en términos anuales el crecimiento continúa siendo moderado (0.5%), reflejando que la recuperación aún es incipiente.
Asimismo, El sector de transportes y comunicaciones volvió a mostrar un crecimiento destacado, con una variación mensual de 0.93% y un crecimiento anual de 10.9%. Sin embargo, este comportamiento continúa altamente influido por la incorporación de trabajadores de plataformas digitales, por lo que una parte importante del dinamismo observado no necesariamente refleja una recuperación generalizada de la actividad tradicional del sector. Y el sector servicios mantuvo un desempeño positivo, con un crecimiento mensual de 0.24%, aunque moderando el ritmo observado el mes previo (0.63%). A tasa anual, el empleo en servicios creció 2.1%, consolidándose como uno de los principales soportes del empleo formal, dada su elevada participación dentro del empleo total.
Pero el sector comercio prolongó su debilidad, registrando una caída mensual de -0.13%. Este comportamiento resulta consistente con la desaceleración del consumo privado. En línea con ello, el Indicador de Consumo Big Data BBVA Research (ICBD BBVA Research) reportó en abril una caída mensual real de -0.4% ajustada por estacionalidad, mientras que el consumo de bienes disminuyó -0.5% en el mismo periodo.
Y por último, el sector agropecuario continuó mostrando el mayor deterioro relativo dentro del mercado laboral formal. En abril registró una caída mensual de -0.69% y una contracción anual de -3.4%, acumulando 32 meses consecutivos de variaciones anuales negativas. La persistencia de esta dinámica refleja un deterioro estructural del sector y apunta hacia un periodo prolongado de debilidad en la generación de empleo agropecuario formal.
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