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lunes, junio 27, 2022

QUIEN UTILICE LOS MEDIOS PARA DIFAMAR… ¡NO TIENE PERDON!!: JACOBO ZABLUDOVSKY

Por Edmundo Cázarez C.

“En la actualidad, disfrutamos de una amplia libertad para manifestar nuestras opiniones y hasta profundizar en las noticias, pero quien utilice los medios de comunicación para difamar y denostar… ¡No tiene perdón!!”, expresaba el Maestro Jacobo Zabludovsky, uno de los periodistas más importantes y prestigiados de la segunda mitad del siglo XX que ha dado nuestro país y quien recibiera en vida, infinidad de merecidos reconocimientos a nivel nacional e internacional, como tributo a su incansable trayectoria periodística. Palabras que cobran vigencia y actualidad, pero, sobre todo, el perverso y cobarde ataque que reciben desde las “Mañaneras” de Palacio Nacional, compañeros periodistas por parte del actual jefe del Ejecutivo Federal.

El próximo 2 de julio de este convulsivo 2022, se cumplen 7 años de la ausencia física de Jacobo Zabludovsky, quien dejó una huella imborrable en la cultura de esta gran nación por ser el periodista que más años trabajó en la prensa escrita, radio y televisión, además, era el único que podía narrar, de viva voz, cada uno de los acontecimientos que se registraron en el mundo entero a lo largo de 70 años de su intensa actividad periodística.

Con la anuencia de la casa editorial en donde se prepara el libro “Así Fue…”, una recopilación de 52 entrevistas exclusivas que he logrado realizar a muy diversas personalidades y muy próximo a su presentación a nivel nacional, es mi deseo, compartir con usted, estimado lector de INDICE POLITICO, mi actual casa y refugio laboral, que me permite continuar con mis “pininos”, en esta noble e incansable actividad periodística, gracias al apoyo incondicional que me ha brindado su director general Francisco Rodríguez, a quien por cierto, no tengo el gusto y el honor de conocerle personalmente, sin embargo, le agradezco de corazón ese enorme gesto de poder contar con esta prestigiado tribuna periodística.

ASI FUE MI ENCUENTRO CON EL MAESTRO DEL PERIODISMO JACOBO ZABLUDOVSKY
Siendo un adolescente, en mi natal Pátzcuaro, noche a noche y de lunes a viernes, a través de un viejo televisor de bulbos, en blanco y negro, marca Telefunken, veía el noticiero “24 Horas” con la conducción del maestro del periodismo. Observar su trabajo, me despertaba el interés de llegar a conocerle, pero más aún y, a decir verdad, creo que fue quien ejerció una fuerte influencia para que me dedicara en cuerpo y alma al periodismo.

Al mudarme de ni natal Michoacán a la Ciudad de México, para estudiar la carrera de periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, el miércoles 20 de junio de 1973, a las 18:30 horas, acudí a una cita que había tenido a bien dispensarme el licenciado Jacobo Zabludovsky, en Niños Héroes 16, primer piso, lugar en donde se encontraba la Dirección de Noticieros y Eventos Especiales de Telesistema Mexicano (Hoy Televisa), para hacerle una entrevista exclusiva para el periódico La Voz de Michoacán, misma que se publicó el domingo 24 de junio de 1973.

Al ingresar a su oficina totalmente llena de fotografías que daban testimonio de su intenso quehacer periodístico, para mí, era una odisea conocer al señor que millones de personas lo veían noche a noche en la televisión, y de esta forma, permitirles estar perfectamente bien informados del acontecer nacional e internacional, a través del noticiero icono de la historia de la televisión mexicana “24 HORAS”. Al recibirme en su refugio intelectual, Jacobo me hizo saber que hacía unos cuantos minutos, un avión McDonnell Douglas DC-9 de Aeroméxico, el cual cubría el vuelo 229 de Puerto Vallarta a la Ciudad de México, se había impactado en la ladera de una montaña, mientras realizaba los trabajos de aproximación al Aeropuerto Internacional Gustavo Díaz Ordaz, con un saldo trágico de 22 pasajeros y 5 tripulantes que perdieron la vida.

No obstante, la emergencia, el licenciado Zabludovsky tuvo la atención de recibirme y contarme algunas anécdotas de su quehacer periodístico, iniciando así, un acercamiento de una amistad cordial y respetuosa.

Posteriormente y en repetidas ocasiones, tuve la oportunidad y el honor de entrevistarlo para muy diferentes medios de comunicación, siempre, con ese gesto amable y propia de su caballerosidad y educación.

El 11 de febrero de 2012, me concede una entrevista exclusiva para el diario 24 Horas, motivo por el cual, me solicita que acudiera a a su impresionante oficina que tenía en el piso 18 del edificio inteligente Esmeralda, ubicado en las Lomas de Chapultepec. Con un poco de anticipación a la hora fijada para la entrevista, 11:00 de la mañana, este reportero permanecía sentado en un sillón de piel color crema, en la antesala de su despacho, a la espera del arribo de nuestro entrevistado.

No obstante que ya nos conocía y ubicaba a la perfección, al llegar a su refugio intelectual, pregunta al que esto escribe y a mi compañero fotógrafo Marco Uriel Cortázar ¿A quién buscan?, y le respondo: “A un tal Jacobo Zabludovsky”. Haciendo gala de su sencillez y espontaneidad, con una ligera sonrisa en los labios me responde: ¡Ah, pues fíjate que a ese señor que buscas soy yo, así es que mejor vénganse para mi oficina y platicamos!

Una entrevista que jamás podré olvidar. Sin poner objeción alguna, durante el desarrollo de una larga e interesante charla y frente a una taza de café, respondió a cada una de nuestras preguntas.

Al término de la misma, le comenté que deseaba conseguir el libro “En el Aire”, de su autoría, una recopilación de las mejores entrevistas realizadas por él. “Edmundo ¿Cuándo es tu cumpleaños?, -me pregunta-, esto te lo digo para tener un motivo y fecha especial para obsequiártelo”. Me hace saber que en julio, haría un viaje a Europa en compañía de su amada esposa Sarita, así es que de mutuo acuerdo, me da una nueva cita para ir a recoger el libro de su autoría.

MI ÚLTIMA ENTREVISTA CON EL MAESTRO JACOBO ZABLUDOVSKY

El jueves 28 de mayo de 2015, a tan solo cinco semanas de su muerte, me vuelve a recibir en el área de su gigantesca biblioteca, dentro de su hermosa oficina que estaba ubicada en las Lomas de Chapultepec. Ahí, me comenta que había recibido muchas y tentadoras propuestas para volver a la televisión. En un acto de caballerosidad, me hace entrega el libro prometido “En el Aire”, de su autoría, cumpliendo con su promesa y como regalo de cumpleaños.

Pulcro en el vestiré, lo percibo sumamente cansado, aun así, me hace la broma que había mandado encender la enorme fuente ubicada en el bosque de Chapultepec, la cual, podríamos admirar desde uno de los gigantescos ventanales de su oficina para celebrar -por adelantado-, mi cumpleaños, justificando que ya no nos volveríamos a ver, pues tenía proyectado realizar un largo viaje.

Quien iba a decir que, en ese viaje, Jacobo Zabludovsky ya no tendría boleto de regreso. Sin lograr imaginar que a tan solo cuatro semanas adelante, efectivamente, el Maestro Jacobo Zabludovsky estaba realizando un viaje, pero al más allá.

Con la confianza que siempre me dispensó y con el deseo de saber más sobre él, es decir, no iba a dejar ir a tan enorme personalidad sin sacarle provecho a la reunión, le pregunto:
– ¿Le tiene miedo a la muerte?
-¡¡Claro que le tengo miedo a la muerte!! Cuando me detectaron cáncer, me pasó una cosa muy rara y tuve una reacción muy curiosa. Me dije: ¡Dios mío, tengo cáncer!! ¿Por qué yo? Es como si me hubieran dicho que ya iba a colgar los tenis y que iba a chupar faros.
– ¿Cuáles son esas cinco personas que le gustaría volver a encontrar en el cielo?
-Suspira profundamente, su voz se entrecorta y sus ojos se llenan de lágrimas- “En primer lugar, a mi padre. A Silverio Pérez, el faraón de Texcoco con quien pasé muchas tardes de alegría. A mi gran amiga María Félix. A Guillermo Pérez Verduzco, a quien le decíamos “Tobi”, por su lealtad inquebrantable y a David Alfaro Siqueiros, de quien aprendí muchísimas cosas”.
– ¿Cómo cree que lo reciban en el cielo o en el infierno?
-Ja, ja, ja, prefiero que sea en el cielo, seguramente, me pedirán que realice alguna entrevista.
– ¿Si pudiera entrevistar a Dios que le diría?
– ¡Uff!! ¿Qué le preguntaría a Dios si lo entrevistara? Mmm… Que me dijera quién lo creó a él
– ¿Ya tiene listo su testamento?
-Está todo listo y en orden. Si muero hoy, mis hijos, mi adorada Sarita y mis nietos no tendrán nada de qué preocuparse.
– ¿Qué libro le gustaría llevarse?
-¡¡Uff, cada pregunta que me haces!! ¿Para qué quiero libros si se supone que ya voy a descansar? Además, ya he leído bastantes libros. Entiendo y hasta me gusta tu pregunta, sin lugar a dudas, me llevaría Don Quijote de la Mancha.

HE AQUÍ EL TEXTO COMPLETO DE ESTA HISTÒRICA ENTREVISTA
Amable y sencillo en su trato, pulcro en el vestir, e instalado en el piso 18 de un edificio inteligente de las Lomas de Chapultepec, Jacobo Zabludovsky, asegura que el poder marea solamente a quienes piensan que lo más importante de los medios son ellos.
– ¿Cómo le va en la vida?
-Me va muy bien, tengo un trabajo que me gusta mucho. Tengo una columna semanal en un diario y un programa de radio 2 horas diarias, por cierto, ya cumplimos diez años.
– ¿Como dice el tango… “¿Es un soplo la vida, diez años no son nada”?
-Ja, ja, ja, Pensar que hace diez años fue mi locura iniciar el noticiero. –Se queda pensativo y exclama-: ¡¡20 años no es nada!! El tango dice que 20 años no es nada. Que febril la mirada…
– ¿Los medios de comunicación son reguladores del poder en México?
– ¡Indudablemente!, influyen y son realmente un poder. Hoy disfrutamos de una amplia libertad de decir y expresar nuestras opiniones y hasta profundizar en las noticias.
– ¿Recuerda Jacobo Zabludovsky 24 Horas?
-Suspira profundamente, sus ojos se enrojecen, se llenan de lágrimas, con voz entrecortada responde-: “24 Horas” fue un programa de noticias que empezó en 1970, en un horario imposible. A las 11 de la noche se apagaba la televisión, es decir, concluían las transmisiones de la televisión. Los noticieros habituales eran de 15 minutos. “24 Horas” empezó con un desafío, un programa de hora y media diaria.
– ¿Qué metas se había fijado?
-Que la gente en lugar de apagar su televisor a las 11 de la noche, siguiera con nosotros.
– ¿Era irse a la cama bien informado?
-Se creó una mezcla de diversión y noticias que hasta la fecha sigue vigente en la televisión, no hay nada nuevo.
– ¿Estaba seguro que “24 Horas” sería un éxito?
– ¡No! nunca creí que íbamos a durar casi 30 años en el aire y el programa de noticias más visto de la televisión.
– ¿Qué diferencia hay de aquel periodismo, en comparación al que hoy se ejerce en la televisión?
-Hoy disfrutamos de una mayor libertad de expresarnos a la que tuvimos hace algunas décadas, cuando un solo partido político dominaba los poderes constitucionales, los poderes fácticos, los extra legales y los que dependen de la iniciativa privada como la prensa, la iglesia, las organizaciones obreras y patronales.
– ¿Una moderna dictadura?
-Sí, todo eso lo dominaba un solo partido político y los periodistas nos movíamos en el margen de nuestras posibilidades.
-Manuel Clouthier y el EZLN establecieron “vetos” contra “24 Horas”, y hasta el grupo Molotov hizo una canción donde lo llamaban “bobo“, sin embargo, la gente creía lo que Zabludovsky decía…
-Mucha gente confunde el mensaje con el mensajero. Cuando das una noticia sobre un hecho desagradable o trágico, lo perciben como si el culpable o causante de ese hecho fueras tú. Hay que saber distinguir las cosas y hay que tomar en cuenta que las cosas se hacen con pasión. Las protestas, muchas de las veces, son producto de esa pasión o de la postura política que se tiene que defender.
– ¿Cómo era el manipuleo gubernamental hacia los medios cuando inició “24 Horas”?
– La evolución que ha tenido el periodismo en México ha sido un elemento decisivo. Quien afirme que los medios de comunicación no son reguladores del poder en México. ¡miente!
– ¿Zabludovsky estaba libre de presiones presidenciales?
-Mira, eso lo voy a narrar con lujo de detalles en mi libro de memorias que estoy preparando ¡Que desesperado eres eh!!
– ¿… ¿Disculpe licenciado, aún continúan esas presiones políticas?
-Todos los periodistas estamos expuestos y sujetos a ese tipo de presiones del poder político, así como a una especie de censura a la que hay que ajustarse, claro está, según el medio y la importancia del periodista.
– ¿El jefe del Ejecutivo afirma que de regresar el partido político que estuvo 70 años en la Presidencia sería un retroceso para el país…?
-No, yo no lo veo así. No existe la posibilidad de un retroceso sino una consolidación de nuestro marco democrático.
– ¿Recibió presiones o amenazas de los presidentes Echeverría, López Portillo, De la Madrid, ¿Salinas de Gortari o Zedillo?
-No quiero particularizar a ninguno de los sexenios que citaste, antes de “24 Horas”, tuve otros noticieros. Una manera de vivir el periodismo…
– ¿Cuál es el presidente que México necesita?
-¡¡Qué preguntas me haces!!, Jacobo Zabludovsky es un comunicador y no un politólogo… Creo que el presidente que necesita México es uno que, primero, jerarquice los problemas fundamentales a los que se tiene que enfrentar. Acabar con esa enorme y perversa pobreza que sufren millones de mexicanos, y que tiene un apartado interior que se llama desigualdad social. Que tenga un programa serio y sólido para enfrentarse a elevar la calidad de vida de los mexicanos, pero, sobre todo, que hable absolutamente con la verdad.
– ¿Siente nostalgia estar alejado de la televisión?
-No siento ninguna nostalgia, me gusta mucho el periodismo radiofónico e impreso.
– ¿Entonces en dónde radicaba lo mágico cuando usted salía en la tele?
-En la televisión lo fundamental es la imagen. No puedes hacerla si no tienes imagen. La televisión son las torres gemelas en el momento en el que un avión se estrella sobre la primera y cuando se estrella en la segunda torre, todo mundo la estaba viendo ¡Eso es televisión! Lo único que decían los comentaristas de la televisión americana era: ¡Oh my God! ¡Oh my God!, de ahí no salían.
– ¿Entonces dígame cuál es el papel del periodista en la televisión?
-Tiene un papel, a veces, de ayuda, intrascendente y hasta en contra de sí mismo porque echa a perder las cosas con un simple comentario que no corresponde con lo que el público está viendo.
– ¿Líderes de opinión, conductores o cómo se les puede llamar?
-El conductor como ahora le dicen, es un simple agregado a la imagen. En cambio, en la radio, el que habla lo es todo, porque todo lo hace con imaginación, con su cultura, con facilidad de expresión y un dominio del lenguaje.
– ¿Los conductores de noticieros de tv no tienen cultura o carecen de imaginación?
-¡¡Uff!!, es que en la televisión se guarda silencio, mientras que en la radio haces una descripción absoluta con la voz del periodista.
– ¿Cuál es el futuro de los noticieros con la invasión de las plataformas digitales?
-Cuando cambian las herramientas, forzosamente cambia la forma del periodismo, pero no la esencia. El verdadero periodismo es relatar un hecho y después, interpretar las consecuencias de ese hecho.
– ¿Se ha perdido el olfato periodístico en México?
– ¡Qué buena pregunta! Mira, en tan solo 750 palabras, un gran comunicador, hace 4 mil años, narró la creación del mundo. Nos dijo cómo lo había creado. Cómo descansó el 7º día, todo eso es un relato ¿Cómo lo hizo?, pues lo escribió en unas tablas y en papiros.
– ¿Qué es lo que ha cambiado en el ejercicio periodístico?
-Ha cambiado el instrumento para comunicar. Si en los sismos del 85 hubiéramos tenido los elementos tecnológicos de hoy, la cobertura la hubiéramos hecho muchas personas no solamente Zabludovsky. No sabía que era el único que estaba narrando, eso fue gracias a que contaba en mi coche con una gran novedad, un teléfono móvil.
– ¿Es verdad que el poder que dan los medios marea?
-Sí, claro que marean, pero marea a quienes creen que lo más importante de los medios son ellos y empiezan a marearse. Es como al que le da vértigo la altura cuando se suben a un ladrillo y lo llaman “señor”
– ¿Qué sucede cuando alguien se equivoca…?
-El derrumbe es vertical…
– ¿En la televisión nadie es indispensable?
-Nada hay más fácil en cualquier país del mundo, y en la historia de la televisión, que sustituir a un conductor o alguien que simplemente lee noticias en la televisión.
– ¿Cómo debe ser el comportamiento de los medios en campañas presidenciales a diferencia de las que le tocó vivir?
-Te voy a contar de un documento oficial. En los inicios de mi carrera a lo que hoy existe. Cuando saqué mi permiso de locutor en 1944, tenía 15 años, entre otros requisitos, tenía que memorizar el reglamento de radio y televisión: “Queda estrictamente prohibido transmitir noticias que franca o veladamente tengan carácter político o religioso”. Fui con mi jefe y le pregunté ¿Una noticia cuando tiene carácter político y no la podemos pasar?, y me dijo: “Cuando sea una noticia del PRI es cívica, pero si es de cualquier otro partido es política y está prohibida” Necesitamos diferenciar qué cosa es cívica y que cosa es política.
– ¿En los medios, estamos haciendo mal la tarea?
-En todos los medios nos movemos con un enorme margen de libertad y cada quien aprovecha el privilegio de la libertad que requiere. Hay quien le gusta seguir operando como cuando no había suficiente libertad, pero en un México que se transformó y nos permite ejercer la crítica, denunciar delitos, combatir la corrupción a seguir como estábamos, es el desperdicio de una tribuna.
-Hace un momento le pregunté sobre los procesos electorales presidenciales y se me fue por la tangente, ya dígame ¿cómo lo ve?
-Por primera vez, no hay tapado. Antes, había un “dedazo” desde Los Pinos, pero eso es otra cosa. Hoy, vivimos un procedimiento para llevar a determinada persona a un puesto de elección popular, pero el tapado como era, sacado de un sobre lacrado o con una declaración de banqueta de Fidel Velázquez… ¡Eso se acabó! Ahora, tenemos candidatos en una lucha feroz dentro de su propio partido.
– ¿Jacobo Zabludovsky sabe reír o llorar?
– ¡Claro!, soy un ser humano y todos lloramos mucho. La sonrisa es producto de la inteligencia y la risa es una explosión, ja ja, ja.
– ¿Pero a Zabludovsky qué es lo que lo hace llorar?
Inesperadamente, la voz se le entrecorta, discretamente levanta la armazón de sus lentes para limpiar con los dedos una lágrima y responde-: “Algunas veces se me salen las lágrimas por alguna cosa y como consecuencia de lo que uno padece…
-Demostró ser un gran torero con la faena más importante al vencer el cáncer…
-Que buena manera tienes para meterte con mi vida privada. Uno no burla a la muerte ¡Nunca!! Lo más que puedes decirle es: ¡Espérate tantito!, pero la muerte tiene que estar de acuerdo y si no lo logras, es inevitable. Afortunadamente, libré el cáncer de próstata, así como un melanoma y un carcinoma que vencí. Sentí la muerte muy, pero muy cerquita.
– ¿A lo mero macho, le tiene miedo a la muerte?
– ¡Claro!!, a lo mero macho que le tengo miedo a la muerte.
– ¿Qué sintió cuando le detectaron el cáncer?
– ¡Uy!, me pasó una cosa muy rara, tuve una reacción muy curiosa cuando me diagnosticaron el cáncer, me dije: ¡Dios mío! ¡Tengo cáncer!, ¿Por qué yo? Es como si me hubieran dicho que ya iba a colgar los tenis y que iba a chupar faros.
– ¿Tiró la toalla y se desanimó todo?
-Me sorprendió mi reacción de preocupación, pero no de miedo. Me ponía a pensar si me dolería la llegada de la muerte o no. Eso me asustaba mucho, es más… ¡Me aterraba! Se te vienen muchas cosas encima.
– ¿Si tuviera la oportunidad de entrevistar a Dios qué le preguntaría?
-Le diría ¿Quién te creo? Te voy a contar una anécdota: Una vez, José Pagés Llergo mandó a un reportero para que “cubriera” una inundación que había en Jalisco, el reportero le manda un cable diciendo. “Desde esta colina, Dios mismo llora esta tragedia”, a lo que ni tardo ni perezoso, Pagés Llergo le responde: “Déjate de pendejadas y ve a entrevistar a Dios”.
– ¿En qué ocupa su tiempo libre?
-Lo ocupo en leer, es una afición que tengo desde niño.
– ¿Cuántos libros tiene?
-Aquí en mi oficina, tengo 6 o 7 mil, pero en mi casa tengo más, quizás, tengo 20 mil libros.
– ¿Los ha leído todos?
-Todos y sin que uno solo se me haya escapado
– ¿Cuáles han sido esos tres libros que han marcado a Jacobo Zabludovsky?
-Don Quijote, al que acudo constantemente para releer un capítulo. Se le recomendaría a alguien que no recuerda qué libros ha leído…
– ¿Se refiere a esos encumbrados políticos que no tienen cultura…?
-Ja, ja, ja, Que lean el mensaje de Don Quijote a los cabreros. “Dichosa edad y siglos dichosos.”, así empieza. Otro que me impactó profundamente fue “La Metamorfosis de Kafka”, así como “Crimen y Castigo” de Dostoievsky.
– ¿Cuándo dejó la televisión qué cambio en Jacobo?
-Dejé la televisión voluntariamente cuando renuncié a Televisa el 30 de marzo del 2000 y sin tener plan alguno… la mañana de ese día no sabía que iba a renunciar.
– ¿Cuál fue la verdad de su salida de Televisa?
– ¿Otra vez con lo mismo? Edmundo, espérate a que salga mi libro de memorias, es más, te lo voy a regalar. Frente al hecho consumado de mi renuncia, rehíce mi vida. Mandé hacer tarjetas de presentación ya sin el logotipo de Televisa. Mandé sacar un celular porque me los quitaron, además, no tenía oficina, ni trabajo.
-Por favor, ¿Jacobo Zabludovsky necesita de tarjetas de presentación?
-Pues cuando mando flores sí, ja, ja, ja Jamás voy a entregarlas personalmente. Muchas de las cosas que uno considera adversas, en determinado momento, es cuando miras hacia atrás tiempo y descubres que sirvieron de mucho, bueno, no todas como morirse… Hum, no sé qué objeto tenga la muerte.
– ¿Por qué no aceptó trabajar con otra televisora? ¿No le llegaron al precio?
-Al salir de Televisa, me llegaron varias ofertas que coincidieron con que aún estaba convaleciente de esas cornadas de la faena de la que hablabas, del cáncer muy dolorosas, por cierto.
– ¿El periodista nace o se hace…?
-El periodista nace, luego se hace y mejora… Me tienes muy sorprendido, recuerdo aquella primera vez que fuiste a mi oficina en Niños Héroes 16, en Televicentro, para hacerme una interesante entrevista para un periódico de Michoacán, cuando apenas contabas con 16 años de edad. Hoy, me sorprendes y te felicito mucho.
– ¿Qué le falta por hacer a Jacobo Zabludovsky?
-Nací siendo un reportero y así me voy a morir. No sé hacer otra cosa. Después del noticiero me dedico a mi familia, a mis 10 nietos.

Zabludovsky jamás faltó a su palabra. Durante su última emisión radiofónica “De una a Tres”, que se transmitía por el 88.1 FM de Grupo Radio Centro, se fue directamente al hospital ABC de Tacubaya, lugar de donde ya no regresó con vida.

Para mí, fue un gran honor y un enorme privilegio haber contado con su generosa amistad y enseñanzas. Jacobo Zabludovsky, un mexicano férreamente enamorado de la tierra que lo vio nacer y apasionado de su quehacer periodístico.

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